Se pasa de gandalla, alcalde de Pijijiapan
En lo dicho, cada día van saliendo a la luz pública pormenores de lo que realmente están hechos algunos alcaldes de Chiapas. Conforme pasa el tiempo vemos que sus diagnósticos comprometidos al inicio de su gestión de mejorar la situación de su gobernados, no sólo es una mentira, sino que hasta abusan del poder, como si su puesto será eterno.
Un servidor público no entiende que se debe a la ciudadanía, que los recursos que manejan no son para su beneficio propio, de su familia, para los compadres o los amigos. El principal eje rector debe ser ayudar, brindar atención a los que menos tienen, a los más desprotegidos, pero parece que esta encomienda se la pasan por el “arco del triunfo”.
Tampoco se vale que, abusando de su poder, pisoteen la dignidad de sus empleados, a quienes castigan con acciones que golpean su bolsillo, su economía; y ello es lo peor que alguien pueda hacer en detrimento de otras personas.
Este tipo de situaciones se presentan en el municipio de Pijijiapan, donde su alcalde, Carlos Albores Lima, con un pasado tenebroso para alcanzar el poder, pisotea la dignidad de los trabajadores y ni por asomo vemos que haya alguna autoridad que intervenga para que se respete los derechos humanos de los empleados.
En Pijijiapan, Albores Lima fue acusado de no pagar los salarios de sus trabajadores, los obliga a asistir a eventos como relleno y si no aceptan, la pérdida de su trabajo es la mejor respuesta que tienen en contra.
A las necesidades de empleo, los empleados acceden a la “instrucción” del alcalde de trabajar bajo sus condiciones. Un ejemplo es la denuncia que hicieron varios empleados de la Casa del Niño Migrante, que con la que se avecina, serían seis quincenas que no ven el pago de sus salarios, en tanto tienen que hacer “circo, maroma y teatro”, para pedir prestado dinero y llevarlo a su familia.
A la denuncia que se publicó en estas páginas de que se incumple en la remuneración de los salarios por los servicios prestados al Ayuntamiento, el alcalde, narran sus allegados cuando le dieron el periódico para que se enterara de la denuncia, respondió con una sonrisa burlona, mascullando entre dientes que a él le “hacen lo que el viento a Juárez”, es decir, nada le preocupa.
Ojalá en este caso el Congreso del Estado meta mano para poner orden y obligar al edil a cumplir con el pago de salarios conforme lo establece la ley. Además, el responsable de las finanzas del Ayuntamiento, Nicolás Santiago Figueroa, es el principal funcionario que no se ocupa en darle solución a este problema.
Al final del camino, algunos ex empleados del Ayuntamiento, aseguran que la práctica del alcalde y su administrativo es que se contrate al personal, y transcurrido el tiempo, incumplen con los pagos de las quincenas y es cuando el trabajador prefiere dejar tirada la chamba y ese dinero que no se liquidó lo toman para beneficio del edil y su gente de confianza.
Lamentablemente este tipo de denuncias quedan bailando porque no se hacen efectivas ante la autoridad correspondiente o los afectados prefieren, para su seguridad, no darle trámite. Lo cierto es que la violación a los derechos humanos de los trabajadores es evidente, pues no podría pensarse que hagan pública una querella sólo por “molestar al alcalde”.
Ahora bien, si ya se plasmó en algún medio de comunicación como se hizo en este caso, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos debe actuar de oficio y no estar durmiendo, como ha sido característico de la gestión de Juan José Zepeda Bermúdez, quien, como la CNDH, está al servicio del Estado no de la ciudadanía más desprotegida.
Por otro lado, no habían pasado más de 24 horas de la denuncia contra el presidente municipal, cuando se conoció que el edil ordenó castigar a los policías municipales por indisciplinados, a estar parados cinco horas bajo los rayos del sol que en ese momento marcaba el termómetro 42 grados. El cuestionamiento no es el tipo de sanción, por supuestamente desobedecieron una orden, sino que éste puede causarle daños a su integridad física, pues si la Secretaría de Salud recomienda no exponerse al sol por qué lo hace la autoridad municipal.
Que si fue tortura psicológica o lo que sea, creemos que debe haber otro tipo de enmiendas para reparar faltas que no parecieran graves como irse a jugar futbol con el permiso del superior de turno. Lo importante a todo esto es que ni el edil ni autoridad alguna del municipio ha emitido una postura para desmentir estos bochornosos sucesos. Así que el que calla otorga.










