Brito, un adelantado en la mira del IEPC
Entre las funciones que de inmediato debe emprender en su calidad de presidenta provisional del Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC), María Magdalena Vila Domínguez, será la de reportar las campañas disfrazadas de captación del voto que realizan desde hace un año políticos o personajes que se dicen se rozan con la crema y nata de las élites políticas.
Debe ser un trabajo fácil documentar la infinidad de espectaculares que se encuentran en toda la geografía chiapaneca o las apariciones en las plataformas digitales u otros medios de comunicación donde los suspirantes se publicitan para tratar de llegar a los electores.
Como pasa en todas las elecciones, conforme se va acercando el tiempo de las nominaciones, los dizque políticos -muchos de ellos y ellas no las ni los conocen ni en su familia-, se avientan al ruedo porque ya recibieron la bendición de su partido, y empiezan a mostrarse para palpar el sentir ciudadano.
Sin embargo, algo paso cuando el político se da cuenta que no tiene afinidad mucho menos simpatía para convencer. Es más, caminan sin rumbo fijo, y sin propuestas, que es al final de cuentas es lo que importa, pero tal parece que esta prioridad no sabe cómo se mastica o se come.
Una imagen que llama la atención en esto de las simpatías, es una fotografía reciente que manejó en un comunicado de prensa el balín de Ismael Brito Mazariegos, quien aspira a gobernar el estado a través del partido Morena.
“Él, pelando la mazorca (los dientes), con un sombrero a la cabeza, intenta quedar bien con una indígena, mayor de edad, a quien le toma de la mano, disimula una sonrisa a flor de piel, pero la señora ni se inmuta. Su rostro cenizo, maltratado por los años, a la vista de todos, mantiene la boca cerrada, sin sonreír, en una expresión de ¡ya déjame!
Así es como intenta agradar alguien. Desde que fungía como secretario particular del entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia, hoy gobernador del estado, Rutilio Escandón Cadenas, ya traía la facha de alzado, de “no me toques, qué quieres”.
La campaña política bajo el mando del partido Morena que ha emprendido el diputado federal tiene que ser objeto de una sanción ejemplar por parte del IEPC. Hace un par de meses, otro legislador, este del Partido Verde Ecologista de México, fue exhortado a bajar sus espectaculares para que no se malinterpretara que estuviera haciendo campaña adelantada.
No estaría mal que el IEPC hiciera eventos o recorridos por la entidad para verificar lo que afirmamos. Tampoco sería critico si en esto, atendieran con verdadera responsabilidad y profesionalismo la inmensa cantidad de denuncias y solicitudes de desarrollo que la gente les extiende.
Todavía se atreve a señalar que estará cumpliendo las peticiones de atender servicios públicos, salud, vivienda y oportunidades económicas, cuando en realidad este personaje no resuelve nada. Es más, a la ciudadanía le gustaría que diera un listado de las peticiones que le formularon, las gestiones que ha hecho y las iniciativas que ha aterrizado ante el pleno del Congreso de la Unión.
Es más, miente cuando asegura que ha sido un funcionario de puertas abiertas. Para desengañarse, que consulten entre los trabajadores del Poder Judicial, si alguna vez tuvo de par en par la puerta de su oficina.
Al contrario, hacia esperar por horas a quien tenía la necesidad de buscarlo. Por ello ni él se la cree cuando anuncia que se ha caracterizado por ser un funcionario público de puertas abiertas: “en cada responsabilidad pública que he tenido, siempre he privilegiado estar cerca del pueblo”.
Algo que hay que citar, porque lo distingue, es que se ha convertido en un político que lo comparan con el loro, repite y repite lo que otros señalan. Ahí está el caso cuando afirma que la estabilidad económica que tiene México, es consecuencia de la buena política del Presidente López Obrador, quien impulsa la economía desde abajo con programas sociales.
O lo que difunde en sus redes: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”, una frase autoría del presidente de México.
Lo cierto es que, para aspirar a gobernar el estado, buscar un escaño en el Congreso del Estado o en el Congreso de la Unión hay que trabajar mucho, pero no adelantándose, haciendo trampa. Lo cierto es que el IEPC tiene la palabra.










