Auditor de Chiapas dejó de ser pobretón; ahorita puras prendas de marca

Personal de la Auditoría Superior del Estado (ASE) ha manifestado desde hace mucho tiempo, su descontento por la forma en que se está trabajando al interior de este organismo, bajo el mando de su titular José Uriel Estrada Martínez, protegido por los legisladores de la LXVIII Legislatura local. Resulta que son sus propios empleados los que exhiben la forma en que se conduce el funcionario de fiscalización.

En esta casa editorial se ha puesto al descubierto las tranzas que el auditor realiza con los presidentes municipales, una situación que hasta pareciera que es un disco rayado, pero que en la práctica nos ha dado la razón, en el sentido de que en los malos manejos financieros que han sido descubiertos por el Diario de Chiapas y otros más expuestos por la misma dependencia, que cuelga en la plataforma digital las anomalías detectadas en los ayuntamientos, no hay un solo alcalde o alcaldesa que haya sido sancionado.

Y menos que la ASE le haya corrido la “invitación” a la Fiscalía General del Estado para llamar a cuentas al presidente municipal, previo a una solicitud de desafuero para que pueda ser investigado, y en su caso, sancionado. Son miles de millones de pesos que no se comprueban o que presentan inconsistencias relacionadas con las cuentas públicas de 2020, 20021, 2022 y lo que lleve de 2023.

En este panorama, por lo tanto, se confirma que los compadrazgos que los propios ediles y el auditor se han encargado de presumir a través de sus redes sociales no es más que la prueba de que existe complicidad en los ejercicios municipales y la Auditoría Superior del Estado, y por lo tanto, el resultado es una repartición importante de recursos que se mueven entre las partes involucradas, sin que haya nadie que sanciones, pues la ASE se convierte juez y parte en esta rentabilidad de funciones.

Pero independientemente de estos actos de corrupción, del maltrato que se presenta al interior de la ASE, de los despidos injustificados que seguramente tendrá que resolver el próximo gobierno, pues Estrada Martínez se ha especializado en prolongar las sentencias emitidas, hay una serie de aspectos que saltan a la vista en esta administración de la Cuarta Transformación que pregona que la austeridad republicana es su sello prefabricado para la inmortalidad.

Pues ni una ni otra, ya que resulta que al auditor su propia gente con la que opera, ha filtrado imágenes sobre la millonada de pesos que se carga sobre sus espaldas, quien algunas tardes de copa se ha empeñado en decir que es el funcionario consentido del Congreso.

Resulta hasta grosero y una mentada de madre para los trabajadores, que el funcionario en cuestión limite, controle y hasta maltrate a su plantilla laboral, con sus honrosas excepciones si de mujeres se trata, para ahorrar papelería y todos los insumos que se manejan en esta dependencia, si él anda presumiendo ropa de vestir, zapatos, cinturones y demás artículos de marca.

A decir de los trabajadores, muchos de ellos son artículos que se encarga de sugerir a los alcaldes que le gustan para que se los regalen. Ya en redes sociales se maneja que la colección de cinturones y zapatillas con los que asiste a la dependencia tiene un valor cercano a los 200 mil pesos.

El hecho no está mal, está en su derecho, si gana el suficiente dinero para presumir, pues qué bien, pero lo que no se vale es que utilice un doble discurso, divulgando austeridad al interior de la institución y él restregándole en la cara a los de casa, su buen gusto que resulta el tener buenos negocios en las alcaldías.

Para demostrar lo que se echa encima, cheque las “ofertas” que seguramente encontró en cualquier mercado público de la capital chiapaneca o quizás en algún tianguis: cinturones Ferragamo, Gancini Switch Belt Box, con un valor aproximado de 15 mil 200 pesos; el reversible, hebilla Cancini a sólo 12 mil 950 pesos; o si gusta el denominado Tiro Alto Cancini con valor de 22 mil 400 pesos.

Ahora que, si de zapatos se trata, presume el tipo Mocasinn ornamento Gancini en 20 mil 600 pesos; el Mocasín adorno Gancini en 22 mil 800 pesos o que tal unos más baratos, como los Melville Leather Loafers en 15 mil pesos.

Insistimos, que bueno que así sea, pero a leguas se nota que le está yendo muy bien en este negocio de la fiscalización que no fiscaliza nada, pero que sí cobra y a qué precio.

Además, no nos meteremos en hacer las comparaciones cuando hace apenas unos años andaban con una mano atrás y otra adelante por los pasillos del Congreso, donde como lamebotas, buscada quedar bien con los diputados y diputadas del momento. Ni tampoco que estuvo en la cárcel, cuando se le acusó de torturar y asesinar a un líder campesino, historia que ya se ha reseñado en los espacios del rotativo.

Ojalá tuviera un guardadito para apoyar a las mujeres que ahora las tiene desempleadas y que corrió simplemente porque no se prestaron al juego de la corrupción, y cuyas historias también ya se reflejaron en estas páginas, pero como no hay autoridad que ejerza la ley, pues seguirá haciendo de las suyas.

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