Relevo generacional, presente en la Sección 40 del SNTE

Lo que el presidente de México ha llamado relevo generacional en sus recientes nombramientos dentro de la Secretaría de Gobierno y del Trabajo, donde sus titulares renunciaron para irse a hacer campaña para intentar lograr ser el candidato por Morena a la presidencia de la República, también se ha dado en la entidad chiapaneca, pero contrario a lo que sucede en el ámbito político, éste se dio en una de las instancias sindicales más importantes de México: en la Sección 40 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

En este importante sector, en marzo de este año, se realizaron elecciones para elegir al candidato y la votación favoreció a Oved Balderas Tovilla, un joven que ha logrado, en apenas tres meses de haber obtenido una de las carteras más disputadas por el magisterio, tener la habilidad para reunirse con las autoridades educativas y apenas hace un par de días, con el propio gobernador del estado, Rutilio Escandón Cadenas.

Su oficio conciliador está a la vista. En este corto tiempo ha puesto sobre la mesa abordar el tema de la seguridad social con El ISSTECH, como son los servicios médicos de calidad y calidez; que haya la garantía del abasto de medicamentos, y priorizar la atención en segundo y tercer nivel.

Con la secretaria de Educación, Aidé Domínguez Ochoa, se reunió una semana antes para evaluar otros segmentos como los adeudos pendientes de varios conceptos que se vienen arrastrando de administraciones pasadas, rubro que ha motivado que algunos grupos de mentores hayan salido en el pasado a las calles para manifestarse.

El encuentro también involucró al titular de la Secretaría de Hacienda, Javier Jiménez Jiménez, quien tiene que dar el visto bueno para los pagos. Los asuntos laborales, plazas de nueva creación, temas de infraestructura educativa y un sinfín de rubros que el dirigente ha tomado como suyos para que la autoridad estatal analice, evalué y dictamine hasta dónde tiene la capacidad para resolver en un corto tiempo.

Balderas Tovilla ha mostrado oficio político y lo decimos porque una vez que lo declararon ganador, se abocó a buscar a sus adversarios que participaron en la contienda para ofrecerles trabajar en unidad, respetando ideales, convicciones.

Una labor que ha rendido frutos por el simple hecho de que no habido una sola protesta contra la nueva dirigencia. Las acciones desestabilizadoras a la que se habían acostumbrado tener en el recinto sindical o en protestas callejeras han terminado y eso, hay que precisarlo, dice mucho.

Hay que dejar trabajar a Oved con esa nueva misión innovadora para rendir frutos. Hace falta tener un sindicato vigoroso, pero, sobre todo, humanista, que vea las causas sociales en beneficio de los cientos de maestros y maestras que añoran trabajar en paz y al mismo tiempo que su esfuerzo se vea recompensado.

Que el gobernador Rutilio Escandón Cadenas le haya manifestado toda la disposición para atender las necesidades educativas y garantizar justicia laboral al magisterio chiapaneco, es, créanlo, una garantía que no se da muy seguido.

Aunque en este compromiso asumido por el mandatario habría que tomar en cuenta que la administración estatal se ha caracterizado por tener un trabajo responsable, priorizando y dándole un buen uso a los recursos públicos. Tan es así que han alcanzado para priorizar el pago de deudas heredadas en el sector educativo.

Las loas que el gobernador le profirió a Balderas Tovilla y el compromiso asumido de incentivar y dar seguimiento a las legítimas demandas para mejorar las condiciones de vida y laborales de maestras y maestros, es una buena señal que debe redundar en la impartición de una mejor educación en las aulas por parte del gremio.

El compromiso, como las cartas, está expuesto sobre la mesa de corresponsabilidades. El magisterio estatal, a diferencias de las huestes de la sección 7, tienen sabido que lo mejor que pueden realizar para hacer honor a su profesión, es presentarse frente a los grupos de niños, adolescentes y jóvenes para engrandecer la educación. Al gobierno, como a la dirigencia sindical, le corresponde gratificar el esfuerzo, que bien vale la pena.

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