Un proyecto digno que se “plagie” para bien de los indígenas

Estamos en lo correcto que a pesar de que se viven tiempos convulsionados de violencia y que la falta de respeto a los valores humanos está decayendo, no todo es malo en esta vida. En la cotidianidad escuchamos siempre esperanzadores comentarios de que no todo está perdido y que aún somos más los buenos que existen sobre la faz de la tierra que las personas malas.

Y en verdad, cuando perdamos toda esperanza de salvar el mundo, entonces sí, estaremos a un paso del abismo. No se trata de ser pesimistas, pero hombres y mujeres nos hemos empeñado en ir destruyendo el planeta en todos sus sentidos.

El cambio climático es la prueba fehaciente de que las cosas las estamos haciendo mal. El COVID nos puso a prueba y el mundo tardó casi tres años en salir de este marasmo que dejó valiosas enseñanzas que ojalá no se olviden. Apenas hace unos días los medios de comunicación han dado la noticia de que las supuestas plagas de chinches que inundan en algunas partes de la Ciudad de México es producto de la mutación de este bicho que ha encontrado formas para sobrevivir y propagarse.

Nada que espante, pero que nos debe poner en alerta por la apatía de los gobiernos imperialistas, comunistas o el término que le quiera dar, quienes no cesan en querer demostrar que son el número uno del mundo, aunque sepan que, en esa demostración de poderío, nos vayamos exterminando poco a poco.

Todo este entremés ha sido para retomar el ejemplo de lo bueno que pueden ser las buenas intenciones a emprender, como lo dieron a conocer Lorena Gaspar, coordinadora de Gestión de la Comunicación Intercultural y Lucio Pedro Huet, intérprete tseltal/tsotsil, de la organización Ixchel. Ambos anunciaron que se incorporarán traductores indígenas a hospitales públicos con el único propósito de acompañar a pacientes en los servicios de salud y lograr una buena atención y un trato digno.

Si bien esta modalidad se da en los juzgados de paz indígena que aplica el Poder Judicial en sus juicios orales, es una excelente noticia debido a que una inmensa mayoría de chiapanecos provenientes de pueblos originarios y que se les dificulta o no saben hablar el castellano, padecen un viacrucis cuando arriban a las clínicas y hospitales dependientes del gobierno, lo que se torna difícil para cumplir, en primera instancia, con las indicaciones médicas para la recuperación de los enfermos.

Hay que tomar en cuenta que el treinta por ciento de la población chiapaneca es indígena, lo que significa que un poco más de dos millones de personas están expuestas a llegar a un centro médico y no saber comunicarse con doctores, enfermeras o cualquier persona que labore en los nosocomios.

La organización Ixchel nos demuestra que cuando se quiere se puede, pero en su actuar, manda el mensaje a las autoridades del más alto nivel que esta iniciativa deben acuerparla para que no sea aplicada solo en el hospital de las Tres Culturas de San Cristóbal de Las Casas, como es la meta inicial, sino que se extienda por todo el territorio indígena.

Una tarea que deben implementar y contemplar en su agenda política las taparroscas o corcholatas que anda en busca de que el pueblo les dé su bendición para que sean el futuro candidato a la gubernatura de Chiapas.

El tema no es menor y, por tanto, los legisladores que sólo se les ve dos veces por semana, cuando es periodo legislativo, deben retomar esta propuesta para que se presente como una iniciativa y el Estado lo tome en cuenta en su presupuesto.

La propuesta ya se ha experimentado por la organización Ixchel, tiene dos años que la aplican y con excelentes resultados. Los intérpretes hacen la labor de enlace comunicativo y ello debe no sólo extenderse a los hospitales, sino a cualquier sector gubernamental que lo requiera.

Lorena y Lucio ya lo dijeron: «Se busca impulsar una iniciativa de Ley a nivel estatal que refleje la importancia de incorporar intérpretes en el tema de la salud ya que en este momento el financiamiento lo cubre la organización».

Si ante ello aun los diputados y diputadas siguen durmiendo, pensando en que hueso “agarrar” para el 2024, pues qué mal estamos. Ahora es cuando hay que “plagiar” el proyecto Ixchel, y les aseguramos que nadie los va a criticar por ello. Ojalá se les ilumine el “coco”, como decían los abuelos de “antes”.

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