El transporte, un asco, y Aquiles…en campaña

Tras la enésima tragedia de transporte registrada en la capital chiapaneca, esta vez sobre el Libramiento Norte Oriente, en el carril de baja, donde participó un carro particular y un colectivo de la llamada ruta de la muerte, la 91, de nueva cuenta surgen preguntas que el colectivo ciudadano se hace todos los días: ¿dónde están las autoridades de la Secretaría de Movilidad y Transporte para aplicar las reglas de que los conductores no corran como ‘diablos’?

Es en verdad, por donde se le vea, una desgracia que continúen pasando hechos impensables por la sencilla razón de que el percance fue en una zona de baja velocidad, pero lo más increíble es que el secretario responsable del sector, en lugar de hacerse presente o encabezar las labores de atención para los pasajeros, se haya limitado a emitir un comunicado donde confirma que la unidad siniestrada sí cuenta con seguro de vida. 

Por lo menos tres factores rodean este lamentable caso, los tres, preocupantes porque nos enseña el grado de descomposición social que se genera por el desinterés de las autoridades que, en lugar de ponerse a trabajar, poner orden, andan en otros menesteres, manifestando con ello la insensibilidad humana para abocarse a darle prioridad a estos asuntos del transporte, que andar viendo por su interés personal en víspera de la elección de junio de 2024.

El primero y muy grave, que a horas de que se registró el percance, al secretario de Movilidad y Transporte, Aquiles Espinosa García, se le haya visto muy campante, sin preocupación alguna por su chamba, encabezando una reunión proselitista en la colonia Penipak, justo a espaldas del Instituto Electoral y Participación Ciudadana.

Este encuentro demuestra que el funcionario no tiene ni una pizca de sensibilidad humana para corresponder, por lo menos con apoyo moral, con las familias de las víctimas mortales ni con los lesionados que se encuentran, algunos de ellos, en calidad de delicados, recibiendo atención médica en el hospital Gilberto Gómez Maza y otros en sanatorios particulares.

Si Aquiles fue captado en reunión con los colonos de la Penipak, preocupado, eso sí, por recibir el visto bueno de los habitantes de Tuxtla para abanderar a Morena para competir por la alcaldía de Tuxtla, entonces mejor que se dedique de lleno a su campaña anticipada y deje el puesto para alguien que en verdad quiera y desee poner orden en el sistema público del transporte.

Es de baja calaña que no se verifique la forma de operar de los conductores colectiveros, y si tiene tantita masa encefálica, mínimo que formule una iniciativa para que todo aquel concesionario, cuya unidad y conductor se vea envuelto en una situación como la ocurrida el lunes por la mañana sobre el Libramiento Norte Oriente, pues que se le cancele la operación de la placa y permisos de la unidad de forma inmediata. 

La ciudadanía ha manifestado su molestia e impotencia por cómo es que los choferes de los colectivos y taxis no cuentan con los estándares de calidad, capacidad y adiestramiento general para poder desempeñar el puesto y no poner en peligro la vida de los usuarios.

Por otro lado, lo que es la vida de caprichosa para darnos ejemplos de que lo que se hace mal termina mal. Resulta que una de las tres personas que perdieron la vida en el percance, era la madre del jefe de área de la dirección de Registro y Control de la Secretaría de Movilidad y Transporte, justo donde se verifica que los carros estén en buen estado.

Esas son las ironías de la vida, ya que mientras el secretario Aquiles muestra desprecio por lo que ocurre en su sector, a un servidor público de segundo nivel esa desatención y desfachatez que evidencia el funcionario de la Cuarta Transformación, le cobra con la vida con su ser más querido.

Qué lástima que no haya profesionalismo en Movilidad y Transporte, qué lamentable que en estos momentos familiares anden rogando ayuda para conseguir sangre para sus heridos hospitalizados. No se supone que esa podría ser una gestión especial que hiciera Espinosa García.

Y como colofón a la tragedia, qué lastimoso resulta que, del otro vehículo involucrado, nos hayamos enterado que se trata de Gerardo Hernández Esponda, cuñado del secretario general de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud, Sección 50, José Luis Díaz, quien al ver lo que había provocado, saliera huyendo del lugar como vil cobarde, sin enfrentar la situación prevaleciente, pues no eran animales los que quedaron esparcidos en el pavimento tras la colisión.

Ojalá la Fiscalía General del Estado se aboque a realizar las investigaciones conforme a derecho y no trate de ocultar o tergiversar los hechos en detrimento de las víctimas, y en beneficio de los funcionarios públicos.

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