Cumbre migratoria, primeros pasos a un problema complejo
Si algo hay que destacar de la reunión cumbre que sostuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador en el municipio de Palenque Chiapas, el domingo pasado, es sin duda, el que haya dicho que los países involucrados en el problema de la migración tienen que actuar y no esperar a que Estados Unidos intente solucionar la crisis en Latinoamérica.
Tiene razón también en lo incalculable que resultan los recursos económicos que esta nación destina a las armas para enfrentar las guerras, cuando lo que debería hacer es dirigirlos para la cooperación para el desarrollo.
Si el país vecino del norte entendiera esta realidad, o mejor dicho, si reflexiona sobre la importancia de redirigir su política monetaria, no tendría los problemas con la población que “hospeda” de otros países.
Por ello, resulta de lo más destacado lo asentado por el presidente AMLO, pero el problema es que este discurso no lo acuerpan los países de Centroamérica y del Caribe, muchos de ellos, también hay que reconocerlo, por su falta de visión política para tener gobiernos demócratas, honrados, transparentes, o en el peor de los casos, arbitrarios, tiranos, englobados en las acciones dictatoriales.
De que se trata de un asunto humanitario, no hay duda. Sólo hay que verlo con los cientos de hombres y mujeres que se encuentran por todo el territorio mexicano, apostados en los cruceros, pidiendo limosna para saciar el hambre. Su calvario no lo dimensionan al salir de sus países, no tanto por ellos, sino que traen consigo a sus hijos pequeños.
Una odisea prácticamente imposible de concretar. Cierto, algunos, los más duchos, los más fuertes, logran su objetivo, pero eso no pasa en la mayoría de los miles de personas que arriesgan hasta la vida con tal de cumplir o atender sus necesidades, ya no su sueño.
Si en esta cumbre, líderes de países como Venezuela y Cuba, aprovechan las circunstancias para echarle leña a la hoguera, pues no se está cooperando con la buena intención mostrada por el mandatario mexicano.
Tan es así, que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el canciller de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, coincidieron al afirmar que sanciones de Estados Unidos en contra de sus países han provocado un incremento en la migración de personas.
Las cuestiones de todos conocidas que fomentan el éxodo de la migración son de fondo y no sólo echándole la culpa a los norteamericanos es como se va a resolver los problemas. Al contrario, manifestar buena voluntad de este lado del continente sería la mejor prueba de que se quiere cooperar.
Hay destacar también que estos países tienen erradicas políticas de control de la natalidad, la inseguridad, la falta de empleo y la falta de programas productivos, además del alejamiento a las políticas de la educación, y si éstas no se combaten de manera interna, por más que se intente hacer un bloque que restrinja la salida de migrantes, no habrá resultados positivos.
La oferta inmediata de cooperación y asistencia técnica a través de los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, propuesta por el gobierno federal no creemos que sea la solución, pero tampoco hay que ser pesimistas y por lo tanto, hay que darles el beneficio de la duda.
Ya se ha comprobado que se requiere más que ello. Ahí está el problema con el que se ha enfrentado el gobierno mexicano, debido a que, en las zonas rurales e indígenas, las personas derriban árboles para que sean tomados en cuenta en el programa forestal “Sembrando Vida”, y pues eso no es la solución. Destruir para recibir dinero, como que no.
La propuesta alterna de cooperar en materia de petróleo, gas, electricidad y energías renovables, son bonitas palabras, pero que en México tenemos problemas porque si bien se extrae petróleo, no hay la suficiente capacidad técnica para procesarlo. Lo mismo sucede con el gas y con la electricidad hace falta mucha infraestructura como para concretar en el mediano y corto plazo estas intenciones.
Sin embargo, no hay que quitar el dedo del renglón, y estar a la espera de que los Estados Unidos se decidan a “desviar” algo de presupuesto para combatir las causas de fondo que originan la migración. Por lo menos el primer paso ya se dio, esperemos que no pase como la visita turística que hizo a Chiapas y Guatemala, Kamala Harris, hace un par de años, en el 2021, donde no se ven los resultados de esa preocupación estadounidense para cooperar en la solución del problema.










