De qué privilegios habla el diputado Ovando, dice el ministro Aguilar
De pena ajena lo que muchos de los legisladores y legisladoras de Morena hacen al repetir como loros lo que sus dirigentes les ordenan sólo por mantener la “chuleta” intacta, o en el peor de los casos, hablan para salir en la foto, para hacerse los importantes, pero en el fondo ni idea tienen que ya en estos tiempos ya no se engaña a la gente.
El caso del diputado Isidro Ovando Medina es tétrico, para llorar por la bajeza con la que actúa al hablar de temas que nada tiene que ver con el despilfarro de recursos, porque, eso sí, lo sabe, son asuntos de tipo político, de avasallamiento, de manipulación para llegar a la vuelta de la esquina, el 2024, con un discurso de mentiras, para mantener el poder, así sea a costa del sufrimiento de cientos de familias que ven cómo sus prestaciones económicas se van para otros fondos de corte proselitista.
Nos referimos al albazo contra los fideicomisos que le fueron quitados al Poder Judicial de la Federación, y donde alrededor de 55 mil servidores públicos están a la deriva, luego de que parte de los 15 mil millones de pesos que les fueron quitados, que integraban 13 fideicomisos, formaban parte de los ahorros, prestaciones, vivienda, salud y otros rubros a los que tenían derecho.
El diputado asegura, que el dinero de los fideicomisos del Poder Judicial de la Federación se lo gastan los ministros, once en total, por cierto, en comidas, cirugías estéticas, viajes y otras comunidades. En serio que no se mide para repetir lo que ya se ha aclarado, pero como esa es su chamba, seguiremos escuchando la perorata de que ese dinero podría emplearse para las necesidades que tiene el pueblo.
Quizás no ha visto la televisión o entrado a las redes sociales donde se ha documentado las historias de trabajadores y sus familias a quienes se les retiraría su dinero. Los diputados y senadores señalan que ese dinero no se tocará, pero cómo saber qué procederá si “agarraron parejo”, no dieron tiempo de que se analizara el destino de cada uno de los dineros que están etiquetados en los fideicomisos.
Sin defender al Poder Judicial, habría que precisar algunos puntos para ver si entiende el diputado Ovando y deje de abrir la boca de manera imprudente. Aparte de los 11 ministros, que son los que deciden los asuntos controversiales, en el Poder Judicial de la Federación trabajan más de 55 mil personas, de los cuales cerca de 4 mil están inscritos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, , alrededor de mil 800 en el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal y otros 49 mil en el Consejo de la Judicatura.
Sin duda que el grueso de esta burocracia son equiparables a los trabajadores del estado de Chiapas, es decir, tienen diferentes sueldos, ciertas prestaciones aunque ciertamente no comparables entre unos y otros, pero esto no significa que todos los empleados federales tengan dinero en los fideicomisos para hacerse cirugías plásticas o andar de viaje. Si eso piensa el legislador chiapaneco, que jodido está.
Y peor aún, dándole el beneficio de la duda y que lo que dice es verdad, los 11 ministros juntos no se gastan ni 100 millones de pesos en sus lujos. Por eso aquello de insistir en darle atole con el dedo a los mexicanos con una narrativa fantasiosa no es de hombre leales, honestos y, sobre todo, representantes del pueblo mexicano.
Por otro lado, se equivoca también cuando dice que los mismos ministros no pueden juzgar y dar un veredicto si se interpone una impugnación a lo aprobado en el Senado. Claro que lo harán y seguramente el dictamen será votado en contra. Es decir, los mismos ministros arreglarán la plana, sabiendo que los ataques no pararán por parte de la élite oficial.
Ahora bien, eso no lo decimos a nombre propio, existen voces autorizadas para ello y que mejor que la de un ministro como Luis María Aguilar que aclara algunos puntos como para que no haya dudas.
Que le compruebe el diputado Ovando -eso no dice, pero hace una referencia generalizada a sus detractores-, la lista de los privilegios que dicen que gozan. Él comprueba con sus recibos de nómina que gana 150 mil pesos mensuales, pero que no le paga el Tribunal ni internet, agua, luz y demás servicios particulares.
Asienta que no les dan ni un centavo “ni un solo peso por las prestaciones que les indilgan”. El recorte de los fideicomisos no está dirigido a ellos, no les afecta, pero a la base trabajadora, a los jueces, a juzgadores, a ello, sí.
Lo que ganan demás, como prestaciones complementarias, algunos jueces y funcionarios de la federación es porque “hay un convenio con la ONU desde el año 1985, para que tengan independencia, para trabajar sin compromisos; para enfrentar a la delincuencia organizada se requieren jueces con condiciones que los aleje de la corrupción, principios básicos de la independencia de la judicatura, si de ello se habla, entonces deben tener condiciones de sueldo adecuadas y pensiones adecuadas.
Creemos que esto no entenderá el legislador chiapaneco, sobre todo cuando cada año en promedio se analizan millón 200 mil asuntos, y cierto es, hay miles más que están esperando turno, pero con estas distracciones políticas, menos que se avance.
Y como punto final de que los ministros de la SCJN están imposibilitados a abordar una controversia constitucional, que por cierto ya se anunció que se interpondrán en cascada, el ministro Luis María Aguilar, precisa que toda querella legal tendría que atenderse y llegado el caso se deberá resolver, aunque el resolutivo será de acuerdo a las condiciones que se presenten.










