La politiquería por encima de la solidaridad
La politiquería está a la orden del día. No es de ahora, sino desde siempre, pues mientras el gobierno en el poder defiende sus programas de asistencia social en catástrofes como la de Acapulco, algunos activistas o líderes sociales y partidistas, lanzan sus embates para denunciar falta de apoyos, discriminación al dejar fuera a comunidades afectadas y sólo enfocarse en levantar el Puerto.
Pero a la politiquería no se solidarizan los partidos políticos, aquellos que continúan sus campañas disfrazadas a lo largo del país para alcanzar el voto rumbo a la presidencia de la República o en los nueve estados donde sus aspirantes no paran de hacer hasta lo imposible por quedar como los candidatos de la trilogía Morena-PVEM-PT.
No sería una mejor estrategia redirigir los recursos que invierten en sus recorridos, posicionamientos, espectaculares, presencia en medios de comunicación masiva y redes sociales, para los fondos que se dicen, se alistan para la reconstrucción de lo devastado por “Otis”.
La respuesta es contundente: no, no hay ningún interés por solidarizarse, por apoyar. No bastan declaraciones de que los guerrerenses no están sólo, o aportar un mes de sueldo, como es el caso de los morenistas que integran las Cámaras de Diputados y la de Senadores. Eso no basta.
Hizo falta una gran disposición de los diputados y senadores del gremio oficialista para incorporar al Presupuesto de Egresos 2024, una partida para destinarla a un fondo de reconstrucción y aliviar la tragedia que se vive en algunas partes del país por las afectaciones de los frentes fríos y en general por el mal tiempo que se genera en esta temporada.
Los legisladores, seguramente, llevarán en su conciencia este “pecado mortal”, por no profundizar la dimensión del problema que hoy está sacando los trapitos al sol y ubicando a cada quien en su justa responsabilidad por lo sucedido.
De que se pudo prevenir lo causado por “Otis”, quizás, primero porque no debieron haberse perdido valiosas vidas humanas y las cosas materiales pudieron haberse salvado en un 50 por ciento si el Estado hubiese intervenido a tiempo para alertar a la población. Sin embargo, a todo pasado, no tiene caso echar culpas, ahora lo que se requiere es unir esfuerzos.
Hoy más que nunca se requiere esa aportación altruista de quienes manejan millonadas de pesos como son las ligas de futbol, de béisbol; dónde están los empoderados empresarios multimillonarios que hay en México. Será que les afectará en sus finanzas que destinen unos cuántos millones de pesos para contribuir al resurgimiento de las familias que están en la desdicha.
Cuánto gastarán los candidatos de Morena que iniciarán precampañas políticas el 11 de noviembre, un día después de que se hayan anunciado a los ganadores de las encuestas y redistribuido las cuotas de paridad de género. Acaso no sería mucho más plausible que esa millonada de pesos que se derrame se destine a los damnificados y que sus actos políticos inicien hasta principios de 2024.
Mario Delgado, dirigente de Morena, dice que es un derecho que los partidos hagan precampañas, y claro que ello no está a discusión, pero este ejercicio puede esperar. Es más, existen algunas entidades de las nueve que tendrán la elección en junio del próximo año, que ya las tiene asegurada Morena y sus partidos satélites PVEM y PT.
Movimiento Ciudadano, el 12 de noviembre, iniciará su proceso interno para promover y elegir a su representante presidencial, y para el caso es lo mismo, el show que protagonizan no pudiera mejor efectuarse para inicios de 2024.
Los partidos locales también deberían hacer política de la buena, destinando sus recursos para crear un fondo que ayude a las familias que han sido afectadas por las lluvias. Ahí está el caso del fin de semana, donde varios municipios resultaron afectados.
Qué sano y fructifico sería para Morena y el PVEM, los partidos que manejan los millones de pesos, que se apoyara a las familias de 54 viviendas del ejido Emiliano Zapata, en El Zoque; en Nuevo San Carlos, donde 24 casas resultaron inundadas, lo mismo que en 27 más de la ranchería El Platanar, todas en el municipio de Pichucalco
O en el municipio de Salto de Agua, donde hubo el reporte de 64 viviendas afectadas del ejido La Preciosa, así como el colapso de una barda en una escuela primaria y un socavón en el tramo carretero Berlín-Progreso. En Tila, las inundaciones afectaron a las localidades de Masoja Grande y Masoja Chico, ubicadas en la zona baja del municipio. En Amatán, se reportó el colapso de un domo e inundaciones en 25 viviendas de la zona baja.
Cierto es que esta situación debe corresponder al gobierno resolverla, pero no está demás que se empiece a humanizar el poder político, siempre alejado de las causas sociales, aunque sí encumbrado por la sociedad.










