¿Agarraron en curva al EZLN?
A dos meses de la celebración del 30 aniversario del levantamiento armado por parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), la dirigencia insurgente representada por el comandante Moisés, anuncia que para recordar este histórico suceso que sacudió conciencias, habrá una serie de eventos en los que advierte no debe soslayarse los peligros que representará para los simpatizantes, la inseguridad que prevalece en algunos municipios de la entidad.
Lo que sorprende es que la otrora milicia haya dado a conocer que desaparece la operatividad de las Juntas de Buen Gobierno y los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, creadas hace 20 años por el EZLN como parte de una reestructuración para reemplazar los Aguascalientes, que habían surgido previamente.
Justo al cumplirse los 30 años de la insurrección, el poder central se regresa directo al Ejército Zapatista. En su comunicado de fin de semana, el EZLN no define las causas de esta decisión, aunque deja claro que la intromisión de grupos delincuenciales se ha apoderado de algunas zonas zapatistas.
Es extraño que esto haya sucedido, si es que así consta en la realidad, porque para todos es conocido que los territorios zapatistas son exclusivos y ahí no se da un solo paso en falso, es decir, para ingresar a esta vasta zona, tuvo que haber un quebranto total de las estructuras del zapatismo, el cual, por cierto, se volvió duro y tosco para cualquier mortal que se atreviera visitar esta zona.
A 30 años del suceso, aún persiste la idea de personas que vienen del centro y norte del país, de que la zona “controlada” por el EZLN aún se registran reyertas a balazos o se está en un estado de sitio. En lo último, quizás haya mucho de razón, pues no se le permite ingresar a esta zona a personas desconocidas ni se les ocurra transitar de noche, merodeando los pueblos sagrados afines al “desaparecido”, subcomandante Marcos, quien hoy en día ronda en los 66 años de edad, viviendo en algún espacio del globo terráqueo.
De ahí que esta declaración de que el crimen organizado se apoderó por completo de los bastiones zapatista suena a la versión que se hizo famosa en la televisión del Ajusco, con el programa “Difícil de creer”.
A menos que los mismos indígenas se hayan enrolado en los grupos de poder, al amparo de la ley, como una forma de “ganarse la vida de manera holgada”. Si es así, el movimiento zapatista está dando un paso al costado para desligarse de esta situación que empañaría los principios que la vieron nacer, crecer y mantenerse en el ánimo de millones de mexicanos y extranjeros que experimentaron con simpatía la “revolución” de las conciencias en los pueblos originarios.
Si el crimen organizado logró infiltrarse a través de los llamados grupos de autodefensa, como ya se maneja públicamente en los municipios donde existen como en Pantelhó, con “El Machete”; en Simojovel, el municipio del ámbar, con el grupo “Fuerzas Armadas de Simojovel”; en Altamirano, con el grupo “14 de Agosto”; en Chenalhó, bajo la falsa premisa de que defienden al pueblo, entonces sí habría que reconocer que al zapatismo los agarraron “en curva” o de “bajada”.
Es un tema muy serio del cual sabremos muy pronto la verdadera realidad que ha alcanzado a los pueblos zapatistas. De hecho, al desaparecer las dos figuras que representaban la autoridad local, el entorno se podría volver caótico en el sentido de que no habrá quien ponga orden, sobre todo que en estas regiones tienen prohibido el paso las fuerzas armadas mexicanas, llámese elementos de la Sedena, Guardia Nacional o de la Policía estatal.
En la queja de que el aniversario número 30 servirá para recordar al mundo el olvido del que han sido objeto por parte del gobierno federal, es un arma de doble filo, pues hay que tomar en cuenta que esta administración es la que más recursos asegura se han destinado para becas, programas Bienestar, pensiones y demás apoyos institucionales. De ahí que entonces no se sabe en estos momentos quién estaría faltando a la verdad.
El EZLN señala que existen algunos municipios donde la violencia es el pan de cada día y cita como ejemplos a San Cristóbal, Comitán, Palenque y las Margaritas, demarcaciones donde tiene mucha presencia de simpatizantes.
En lo que no falla Moisés en el comunicado, es cuando se refiere que las fuerzas armadas han incrementado en la entidad no para resguardar la seguridad de la población, sino para controlar el éxodo de extranjeros que cada día se convierten en una calamidad, no para las instituciones del Instituto Nacional de Migración, porque para éstas se ha convertido en un negocio, sino para la sociedad que pierde espacios de libertad, de seguridad, de empleo, de alimento y de libre tránsito.
Esperemos que el EZLN sea más claro en lo concerniente a qué pasará con el control de sus centros de mando y cuál es la verdadera realidad de que en sus comunidades se encuentren operando grupos delincuenciales que se han aprovechado de las condiciones de miseria de los indígenas, y del olvido, hay que decirlo, hicieron de ellos las propias bases de apoyo zapatistas.
Al final de cuentas, el resurgimiento del EZLN y la revuelta que causó el Subcomandante Marcos a partir del 1994, año en que inició la insurrección, no en las armas sino con su verborrea literaria y buen manejo de los medios masivos de comunicación, debe dar una explicación de qué es lo que viene para los que luchan y sufren, como lo son los casi 7 millones y medio de indígenas que hay en toda la república mexicana, incluido Chiapas. ¿o será una trampa más para llamar la atención?










