¡Aguas! Con el lenguaje que utilizas en estos nuevos tiempos

En redes sociales se hace hincapié que los políticos de hoy son de papel, pues apenas les critican acuden a los tribunales para que sea esta instancia la que despeje las dudas. “Antes hasta se mentaban la madre y no pasaba a más”, cita un usuario que asegura le causa risa que se molesten que les “ventilen su vida pública cuando son figuras públicas”.

El tema que está sonando en las redes sociales fue la decisión unánime que dictaminó la Sala Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que la analista política Denise Dresser haya sido declarada “culpable” por actos de violencia política de género contra la diputada de Morena, Andrea Chávez.

La también periodista hizo comentarios, en un programa de análisis político, que la legisladora era como “novia de un aspirante presidencial” que, sin dar nombres, hacía alusión a Adán Augusto López, ex aspirante a la coordinación de los Comités en Defensa de la Cuarta Transformación del partido guinda. Todo ello, porque se exhibieron unas fotos en un avión privado donde acompañaba al ex titular de Gobernación.

“Es un tema de faldas”, “tener una novia en la campaña” y “no sabemos si era novia o no”, declaraciones que fueron consideradas por la Sala Especializada como violencia simbólica y psicológica hacia la diputada afectada, y, en consecuencia, le valió que le sancionaran con una multa de 20 mil 748 pesos y la inscripción en el Registro de Personas Sancionadas por Violencia Política de Género por un periodo de un año y seis meses.

Los magistrados pusieron como justificación que los líderes de opinión ostentan poder y por ello dañan la vida privada de las personas; por tanto, es necesario cambiar los patrones culturales y eliminar expresiones que, a pesar de haber sido normalizadas en el pasado, perpetúan la violencia contra las mujeres.

Esta resolución de la Corte provocó que la diputada echara las campanas al vuelo y exhibiera en redes el resolutivo, lamentando que se hayan vulnerado sus derechos político-electorales con ataques a su vida privada y a su condición de mujer.

La respuesta de la analista, fue aceptar ofrecer disculpas públicas, pero con ello no se acaba el problema, pues ahora surge el tema de una impugnación por “acoso judicial”. Los términos que hoy se acuñan y se hacen virales nos dan el mensaje de que habrá “pleito” para rato y justamente será abordado en cientos de mesas de análisis.

Un adagio popular sentencia que si eres figura pública debes tener el aplomo para responder con ética profesional todo aquello que consideres una imprudencia, majadería o violación a los derechos humanos.

Lo cierto es que los nuevos tiempos que se viven han traído cambios de 380 grados. Sino cómo se explica que ante a las agresiones que se registraban en las escuelas entre alumnos y que en la mayoría de las veces se resolvían con algunas trompadas a mano limpia era lo más álgido para resolver diferencias.

Hoy se le llama bullying y cualquier rasguño amerita la destitución de un director de escuela porque no puso atención a los problemas que presentaban los alumnos. Hoy los niños “amenazan” a sus padres porque en el proceso de su formación, les pegan y eso es motivo de una denuncia ante la Comisión de los Derechos Humanos, suena a chiste, pero en el fondo hay que ocuparse de la forma en que se educa.

Hasta algunos años, los hijos eran “educados” con cinturón, con correa y hasta volaban cucharas, platos o lo que la mamá tenía en sus manos. Antes no podía contestársele al papá porque la mirada de éste fulminaba al hijo a obedecer sin chistar, pues de lo contrario había que atenerse a las consecuencias.

Cierto que los tiempos han cambiado, en algunos casos, habría que reconocer, para mal, para la sobreprotección y eso no está bien, pues tarde o temprano la realidad nos alcanzará y nos podrá en el justo lugar.

Ayer, hoy y siempre, señalar sin pruebas una supuesta mala conducta para unos, pero para que el que la protagoniza es normal, porque es su vida y de ella puede hacer lo que quiera, siempre será lamentable y por lo tanto es mejor callar, aunque otros dirán que lo que se ve no se juzga. Siempre, para todo habrá un porqué y un cómo.

Dresser tiene razón cuando afirma “las mujeres a veces podemos equivocarnos en el uso de ciertas palabras, y caer en lo que la autoridad electoral clasifica como “violencia política de género”, pero también aclara está en lo cierto de que no a todos se les mide con la misma vara, pues sobre el mismo caso existen “decenas de columnas/comentarios/memes” explícitamente violentos sobre el tema controvertido.

Lo bueno es que este hecho también sienta un precedente para que, desde otros púlpitos o tribunas, el Tribunal también tendría que mandar un decálogo de las buenas maneras de hablar sin que se preste a ofensas o difamaciones. Puede empezar regulando lo que se registra en las cámaras de Diputados, de Senadores y de la mañanera, ¿o no?

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