Diputados desaíran los asuntos generales en el pleno del Congreso
La falta de seriedad, profesionalismo y entrega en favor de las causas sociales siempre se han hecho presente en anteriores legislaciones del Congreso del estado chiapaneco. En muchos escenarios nos hemos encontrado con hombres y mujeres con muy buenas intenciones, pero carentes de capacidad para desempeñar tan honroso cargo.
No nos referimos a que no tienen el perfil para hacerse cargo de los problemas legales y políticos que rodean el sistema. Chiapas, siendo una entidad multicultural, los representantes populares que se hacen cargo de sus jurisdicciones distritales, muchas veces ni saben qué municipios contempla la zona política que encabeza.
Decimos esto porque no es la primera vez que legisladores y legisladoras integran el Congreso en distritos que en su vida han caminado. Su ascenso, en la mayoría de las veces por el método de representación proporcional, es decir, a través del sistema plurinominal, que para la mayoría de los ciudadanos debería llamarse el “dedazo”, no corresponde a su región donde nació.
Fabiola Ricci, ex diputada en el periodo 2015-2018, bajo la bandera de Acción Nacional, volvió a integrar la legislatura de Chiapas en el trienio 2021-2024, pero bajo las raíces indígenas, aunque no tiene esa condición. Otra en la misma situación en la diputada Cecilia López Sánchez, originaria del municipio indígena de Oxchuc, quien se fue al Distrito con cabecera en Margaritas, para poder volver entrar a la LXVIII Legislatura. De ambas no se conoce ninguna iniciativa que haya beneficiados a los pueblos étnicos que representan.
Hoy el Congreso chiapaneco está representado en igualdad de circunstancias en un 50 por ciento por hombres y mujeres, y en esta situación, uno pensaría que deben esforzarse por trabajar al cien por ciento para desquitar sus honrosos sueldos.
Sin embargo, qué equivocados estamos, pues ahora resulta que tanto hombres como mujeres sólo llegan a la sede legislativa para decir ¡Presente! en el pase de lista. Se esperan a que se cubran los puntos que establece la minuta del día para aprobarlos o desecharlos, y justo cuando se va a los asuntos generales, los diputados y diputadas desaparecen como por arte de magia. Es decir, no hay oportunidad de que el orador, sea de cualquier partido, pueda hacer uso del micrófono, por la sencilla razón de que no hay quórum.
Una situación desagradable que se registró el pasado jueves y con ésta es la quinta ocasión de forma consecutiva (los legisladores sesionan sólo dos días a la semana, martes y jueves) que se cancela, porque no hay ni 21 representantes populares, cantidad que deberían estar presentes, como lo establecen los estatutos de la Cámara de Diputados que determinan que, para poder desarrollarse la parte de Asuntos Generales, debe haber dicha cantidad de diputados y diputadas en el pleno.
La apatía y la falta de interés traerá, sin duda, criticas fundamentadas de la ciudadanía para con los integrantes de la Legislatura, y en este caso, la presidenta de la Mesa Directiva, Sonia Catalina Álvarez debería hacer un exhorto a los coordinadores de las bancadas para que los legisladores se pongan la camiseta y trabajen.
Existen tantos problemas políticos que es urgente que se aboquen a resolverlos. Sin embargo, parece que la política está por encima de la responsabilidad constitucional, ya que muchos de los hombres y mujeres del Poder Legislativo, andan ocupados y preocupados por alcanzar la reelección o mínimo, que sean tomados en cuenta para un puesto dentro del gabinete para el próximo gobierno.
A nivel nacional, según los registros que ha logrado comprobar el Instituto Nacional Electoral, el Senado lo integran 128 parlamentarios, 64 de ellos electos por el principio de mayoría relativa, 32 por el principio de primera minoría y 32 por la del principio de representación proporcional, y del total de estos, 88 buscarán la reelección para el 2024. De los 500 diputados, 467 harán la misma práctica, es decir, quieren repetir.
De las 467 diputaciones con interés en reelegirse, 49.7 por ciento son hombres y 50.3 por ciento son mujeres; mientras que, de las 88 senadurías, 54.5 por ciento son hombres y 45.5 por ciento son mujeres.
Los números son vastos, pero sólo nos reflejan que, a los senadores y diputados del país, lo que les importa es seguir agarrados del erario público, y para el caso, los de Chiapas parece que andan en ese camino, que ya hasta no quieren cumplir con sus tareas legislativas al pie de la letra.
Con estos ejemplos, por eso, la credibilidad y el respeto de los ciudadanos hacia los parlamentarios se está perdiendo cada día. Ojalá cambie la mentalidad de quienes aspiran a integrar la LXIX Legislatura que comprenderá los años 2024-2027, para el caso de diputados, y 2024-2030, para las senadurías.










