Fabiola Ricci, la “motoneta” mayor

Para convocar a indígenas la diputada local “étnica”, Fabiola Ricci Diestel, no se midió y haciendo honor a su “afinidad” con este grupo, logró concentrarlos en la sede donde se llevó a cabo su “informe” de mentiras legislativas. Sin embargo, la nota no fue el reporte protocolario, pues, el escenario, no lo va usted a creer, estuvo abarrotado de gente de diversos extractos sociales, pero los que resaltaron, fueron los integrantes de la banda de “motonetos” que la acompañaron durante dicho acto político.

Los rumores corrieron en dicho evento sobre cómo es que la diputada tiene el control de este grupo que mantiene atemorizado a la ciudadanía sancristobalense. De ser cierto esto que se propagó como reguero de pólvora, las credenciales de la legisladora deben poner a pensar a cualquier instancia gubernamental.

Empezando por la Secretaría de Gobierno que reza todos los días porque a este grupo no se le ocurra causar desmanes, y además de que los cuerpos de seguridad se las ven negras para controlar situaciones adversas con estos personajes que crecieron como la espuma y ahora nadie los puede parar.

Por eso es extraño que un gran número de jóvenes que fueron identificados a grupos que operan la zona Norte de San Cristóbal, de los 5 mil que su equipo aseguró en un comunicado oficial asistieron al informe, hayan estado, con su presencia, respaldando a la diputada por Morena.

Eso sí, la legisladora “indígena” no desaprovechó la ocasión para destaparse en un acto oficial, rumbo a la presidencia municipal por Morena. Es lógico que haya pedido el apoyo de San Cristóbal, y aunque haya jurado que no los va a defraudar, nomás que se acuerde que dejó al partido Acción Nacional abandonado para brincar, por conveniencia, a las filas del Movimiento de Regeneración Nacional, y a eso no se le puede llamar integridad de persona o congruencia con lo que dice con lo que hace.

Que decir de la emulación que hizo del ex gobernador de Chiapas, Roberto Albores Guillén, cuando la diputada se apuntó la copia de que “no le van a temblar las manos”.  Tal vez, con esta seguridad expresada públicamente, es la que hizo bajo el agua en el conflicto que mantuvo en la ingobernabilidad a Teopisca, donde se exhibió públicamente que tenía nexos con la gente de la comunicad La Ventana, grupo que mantuvo en jaque a la presidenta municipal, Josefa María Sánchez Pérez, durante el 2022 y el año que está por terminar, a quien, por cierto, no pudo tirar del cargo.

Es lógico, lo hemos señalado en reiteradas ocasiones, que todos los ciudadanos de bien tienen el derecho de participar en las elecciones de sus municipios para alcanzar la alcaldía correspondiente, pero cuando se trata de personajes que se han válido del tráfico de influencias para escalar, eso no tiene mérito alguno ni es sinónimo de que sus promesas se cumplirán.

Si como ex funcionaria fue denunciada de correr gente sólo porque amanecía de malas, imagínense que sería de ella si de pura casualidad llegara a ser alcaldesa. Creemos que el partido Morena tiene que evaluar con sensatez lo que le conviene a San Cristóbal, un municipio donde la inseguridad ha crecido de manera alarmante, situación que contrasta con las relaciones de “amistad” que la diputada aparentó tener en su evento “legislativo”.

Por eso insistimos que es delicado que haya habido decenas de “motonetos” acompañándola o quizás, también lo que pudo haber sucedido y se le esté levantando falsos, es que los haya contratado para garantizar la seguridad durante su acto protocolario.

Antecedentes de que dicho grupo se alquila para poner “paz” cuando así se le requiere, se tienen con el ex alcalde de San Cristóbal, Marco Cancino, recluido en el Amate, a quien se le liga con dicha agrupación, aunque su supuesta detención fue por estar atrás de la quema de los libros de textos tan cuestionados hace apenas tres meses.

Lógico que la legisladora que llegó al Congreso bajo la bandera de los grupos étnicos, donde dijo que ha trabajado incansablemente, se cuelgue de la coordinadora de los comités de defensa de la cuarta transformación, Claudia Sheinbaum, y en Chiapas, con el senador Eduardo Ramírez Aguilar, para decir que hay que refrendar la confianza brindada por el pueblo a estos dos personajes, líderes sociales.

Habría que recalcar, como colofón, que estuvo tan bueno el evento que no llegó ningún representante gubernamental de peso para acompañarla, pues sabían que un evento de rendición de cuentas lo convirtió en un acto político, lo que significa que se sigue haciendo las cosas que se practicaban en el pasado y que hoy, por tanto, sigue siendo una ilusión eso de los métodos del cambio.

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