Cuidado ERA, hay sumas que restan y mucho

El dolor humano está comprobado devasta hasta al más fuerte. Es común ver a gente fuerte, con todo por delante para llevar una vida triunfalista, que cuando la derrota o los malos tiempos que también forma parte de nuestra existencia, se presentan, hay que tomarlos con fortaleza y también con resignación.

En la vida hay ejemplos de hombres y mujeres que han enfrentado crisis que a nadie se le desea, pero, aun así, contra las adversidades más letales, salen avante, asoman la cabeza con energía, con sed de triunfo, demostrando que nunca ha sido derrotados, pues solo el mal momento que se sufrió, fue un mal paso, un tropiezo, de que se salió avante.

Fuera de ello, no hay que confundir la desgracia que puede sufrir un padre de familia cuando pierde a un ser querido. Hacer eso sería cuestión de patanes, de gente que se maneja con el hígado en la mano o por venganzas inútiles. Ahí, ese tema no se toca, se respeta y hasta lo sentimos en el alma, en lo más profundo del corazón.

Fuera de ello, los hechos lamentables toman relevancia cuando se hacen giros de 360 grados que cuestionan la integridad humana de la persona, cuando hay más preguntas que respuestas a situaciones adversas.

En la política, las acciones humanas tienen esa semejanza, están comparadas como viles, serviles, en fuera de lugar. Los mexicanos nos tocamos el corazón y contra todos los pronósticos, la gente brinda apoyo para quien lo necesita, para quien tiene partida el alma.

Esta situación prevalece regularmente en situaciones amorosas, de rompimiento con la pareja, cuando se pierde un trabajo, cuando se tiene que huir de la morada para ir en busca de nuevos horizontes porque en la comunidad no hay cómo sostener a la familia.

Cuando un hijo sale mal en la escuela, los padres de familias no escarmientan en su esfuerzo para darle otra segunda y hasta tercera oportunidad para que agarre “juicio” y se enderece en su disciplina y estudios para ser un buen hombre el día de mañana, para que sea un excelente padre de familia o simplemente, para que no sufra las peripecias de su señor padre o madre que años atrás también fueron niños y jóvenes que no tuvieron las mismas oportunidades de la vida.

Pero como se dice popularmente “nadie experimenta en cabeza ajena” y eso es justo lo que a veces la vida nos restriega en la cara lo que no quisiéramos que así fuese.

Justo en este escenario se encuentra el auditor Superior del Estado, José Uriel Estrada Martínez, quien a pesar de transitar recientemente por nubes oscuras, hoy se le ve sonriente y alegre, posando al lado del presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de senadores y actual coordinador de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación para Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar.

En el terreno político, se dice, no hay que dejar de tomarse la foto o pasar la lista de presente para que lo tomen en cuenta. Sin embargo, lo que seguramente el comiteco y virtual candidato al gobierno de Chiapas desconoce que lo que quiere el funcionario estatal, es blindarse a las serias y abundantes acusaciones de enriquecimiento ilícito, de ser el responsable directo de correr gente trabajadora de la ASE porque no se prestó a sus triquiñuelas y a los actos de corrupción que ha entablado con los alcaldes de Chiapas a quienes les solapa irregularidades en las cuentas públicas.

En la fotografía que circula en redes sociales se ve a un Estrada Martínez sonriente, como si la vida lo tratara de maravilla, viendo por su futuro político. Está claro que al famoso “jaguar” no le corresponde hacer juicios sumarios, pues para eso está la autoridad, pero todo indica que ésta última no existe, anda de vacaciones como para abordar las denuncias que tiene resguardados en el cajón del escritorio.

Lo que es vox populi tiene que ponerse sobre la mesa y eso el mismo Ramírez Aguilar debe saber, pero como buen político, guarda las apariencias: José Uriel Estrada Martínez operó en contra del senador con los presidentes municipales para apoyar a Ismael Brito Mazariegos en el pasado proceso para elegir al candidato de Morena al gobierno de Chiapas.

La gran pregunta que ahora se hace el gran respetable ciudadano, tras la circulación de la histórica fotografía, es si, como dice Andrés Manuel López Obrador, el senador checó si tenía su cartera o esta desapareció tras su encuentro con el auditor.

Hay que decirle a Ramírez Aguilar que tenga mucho cuidado de este personaje tan detestado en Chiapas, pues es de esos dizque políticos que en lugar de sumar le restan a su imagen y a su movimiento. ¿Ojalá se dé cuenta a tiempo!

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