Como la Abdala y la Sputnik, con la Patria seremos “conejillos de indias”
Como suele suceder siempre, la población más vulnerable, la que no tiene los medios económicos suficientes o de plano no tiene nada, es la sacrificada cuando de proporcionar salud se trata. En los tiempos de crisis por la pandemia provocada por la aparición del COVID, el gobierno federal, contra todo su pesar, tuvo que enfrentar la situación comprando millones de pesos en vacunas avaladas por la Organización Mundial de la Salud.
Si bien la situación lo ameritaba, hoy, ante la aparición de nuevas variantes y en plena época invernal, donde los casos incrementan considerablemente, poniendo en peligro la vida de la población, las autoridades sanitarias no mueven un dedo para adquirir dosis que se ha visto, garantizan la vida al combatir el coronavirus.
El caso específico de las vacunas Pfizer y Moderna, se dejaron de comprar y en ese sentido, dejar desamparados a los millones de mexicanos con enfermedades crónico degenerativas, hace más difícil su estado de salud en caso de adquirir el COVID.
Hoy, como la emergencia ya pasó, el gobierno ha dejado el tema a la deriva y se concentra en regalar las vacunas Sputnik, de Rusia, y Abdala, de Cuba, dos medicamentos que sólo han sido aprobados en su efectividad por sus países de origen, pero desechadas por la ONU. Esto ha derivado que los médicos de México no la avalen pues su efectividad no es la adecuada.
En un inicio decíamos que el gobierno se olvidó de los mexicanos en situación precaria, ya que, al no tener acceso a las dosis recomendadas, no podrá aplicarse la Pfizer o la Moderna, poniendo en peligro su vida. Habría que precisar que la no confianza lo aseguran la comunidad científica especializada.
A pesar de que se dio fin a la pandemia, los contagios no han mermado, la tendencia está al alza y hoy está la amenaza de la nueva variante llamada Pinola, y aunque todavía se habla de que el riesgo es bajo, el tema no deja de preocupar a la comunidad de medicina.
Ante esta situación, la ciudadanía se pregunta si la Abdala y la Sputnik, no tienen el visto bueno de la OMS, porque la Secretaría de Salud en México se empeña en traer las que han producido los gobiernos aliancistas de Cuba y Rusia. Suponen los expertos que se debe a la afinidad política e ideológica de quienes gobiernan estas naciones, pero de ser así, ¿Qué culpa tienen los mexicanos para que experimenten si las vacunas de estas dos nacionalidades son efectivas o no?
Se entiende las razones políticas de fondo, pero no se trata de experimentos, sino de efectividad, de resultados, porque ya no se está para seguir aportando más muertes. En la pandemia las cifras de fallecidos por el COVID fueron salvajes, casi 240 mil oficialmente y cerca de 700 mil según estadísticas de la ONU, resultados que no fueron reconocidos por la autoridad, cuando para Hugo López-Gatell se estimaban en apenas 60 mil durante toda la pandemia.
En el país se esperan tener 24,5 millones de dosis de la Abdala y la Sputnik para igual número de personas, mayores de 60 años, mujeres embarazadas, pacientes con comorbilidades y personal de salud, pero la realidad es que los módulos de vacunación están vacíos en los hospitales del IMSS, ISSSTE y Clínicas de Salud. La razón es que la sociedad tiene claro lo que los especialistas afirman: “Fueron hechas con la versión original del virus”, por lo que “ya no sirven”
“La Abdala, a diferencia de las 11 vacunas autorizadas por la OMS sólo se probó en Cuba y ha sido aprobada por su uso en ese país y en México, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Venezuela y Vietnam. Ningún país desarrollado con sistemas de salud eficientes ha aprobado su uso. Lo mismo ocurre con la Sputnik”, el reporte oficial.
La Cofepris anunció hace un par de semanas que se autorizó la compra de las vacunas Pfizer y Moderna, pero que éstas sólo se venderán a pacientes con receta médica y, por supuesto, a quien tenga el recurso para comprarla. El precio de su venta aún no está fijado, pero fluctuará entre 900 y mil pesos.
En este caso, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que está en contra de que se regule el precio, pero que no puede impedir la comercialización del producto. Señaló, por otro lado, que están por concluirse los trámites para fabricar alrededor de 4 millones de la vacuna Patria, algo muy positivo, pero por desgracia, andamos muy atrasados en cuanto a la ciencia, pues mientras otras naciones ya van de regreso en cuanto a las vacunas anti COVID, en México apenas estamos asomando la cabeza.
Lo que no se ha tomado en cuenta, o, mejor dicho, no se dice, es que al igual que la cubana y la rusa, tendría que pasar el filtro de la OMS, y de no aprobar la prueba, se estaría experimentando su efectividad en la población mexicana, a lo que popularmente se dice, el gobierno nos quiere como “conejillos de indias”.










