El valor de la educación, como propósito de año nuevo
El año que acaba de terminar fue difícil para las autoridades del sector educativo, no porque no se tenga la habilidad y el compromiso de rescatar a los cientos de personas que buscan afanosamente salir del marasmo en que se encuentran al no saber leer ni escribir, sino porque se tiene un atraso bárbaro en las políticas públicas enfocadas a la educación.
En este sector, muchas veces olvidado o lo que es lo mismo, desdeñado porque se enfocan a personas que por equis circunstancias no pudieron acudir al aula siendo niños, hoy parece que empieza a repuntar porque según las cifras de 2023, de estar en el lugar 31 de las 32 entidades federativas, alcanzó llegar en cobertura y atención de personas, al número 24.
Podrá decirse que de todos modos se está en lo último, en la cola, para citarlo con palabras “populachas”, pero no cabe duda que este esfuerzo en el gobierno de Rutilio Escandón Cadenas a través del Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos es digno de traerlo a colación como un ejemplo de que cuando se quiere se pueden hacer las cosas.
Fueron más de cinco mil certificados de primaria y secundaria que extendió el Icheja en toda la entidad, la cifra máxima en los últimos tres años. Está claro que el factor primordial que impidió llegar a cifras semejantes fue la llegada del COVID, la pandemia que causó un retraso enorme el sector educativo, y no sólo ahí, sino en todos los rubros.
Las autoridades han tomado los resultados con reservas porque si se compara con los restantes 23 estados que están arriba de Chiapas, pues está claro que pareciera que no se trabajó. Sin embargo, los números son muy representativos pues significa que siete estados del país siguieron en la misma dinámica de cero resultados positivos.
El instituto implementó programas de manera presencial y en línea para que más jóvenes y adultos pudieran acceder a una educación de calidad y totalmente gratuita, y en este aspecto se rescata que se incursione en el uso de la tecnología, que, aunque sea en sus principios básicos, tiene mucho valor por el interés prestado por parte de la ciudadanía.
La autoridad educativa confirmó que los más de 5 mil educandos evaluados lograron acreditar sus exámenes para obtener su certificado del nivel básico. Insistimos, en lustros anteriores no se tenían resultados favorables en jóvenes y adultos de 15 años o más, y en niños y adolescentes de 10 a 14 años que por diversas circunstancias no pudieron iniciar, continuar o concluir con sus estudios de primaria y secundaria.
Estos niños, jóvenes y adultos son un ejemplo y deberían convertirse en la referencia de los estudiantes normalistas que, durante todo el año en lugar de estudiar, prepararse para estar frente al aula dando cátedra, contribuyendo a combatir el rezago educativo, se convierten en verdaderos hombres del terror, al causar desmanes en Palacio de Gobierno, en centros comerciales y negocios que encuentran a su paso cuando salen a “marchar pacíficamente”.
El tema es de quienes avanzan en su proceso educativo y se convierte en un testimonio valioso para poner a los normalistas en el ojo del huracán, de donde, se cree, nunca han salido. Contrario a los de la Rural Mactumactzá que les entregan más de 14 mil pesos mensuales, a estos niños, adolescentes y jóvenes no se les da un solo peso por su preparación académica, al contrario, ellos ponen su tiempo, sus recursos y su invaluable deseo de salir adelante.
Los programas Modelo de Educación para la Vida Aprende INEA, buscan que cada vez sean más las personas que puedan acceder a una educación acorde a los tiempos tecnológicos que se viven. Es decir, a través de una computadora, tableta o celular con acceso a internet, reciben su educación desde cualquier lugar y de acuerdo a sus tiempos, sin necesidad de acudir a un espacio educativo.
El Modelo Indígena Bilingüe y en la ruta de aprendizaje Aprende INEA alfabetizan en la lengua materna indígena en donde son acompañados por asesores bilingües, ya sea de manera presencial o en línea.
Ante este gran esfuerzo en este nivel educativo, no está demás que a través de nuestros medios electrónicos y del impreso, contribuyamos a invitar a quien no lo ha hecho, como buen propósito de año nuevo, que concluyan su formación educativa básica. La vida lo vale como un paso valioso e invaluable de nuestra educación y con ello, hacer frente a los desafíos que nos va deparando la vida.










