Nuevo reglamento de Tránsito
Por algo se empieza, pero a kilómetros se ve que no es suficiente. En la capital Tuxtla Gutiérrez hace falta más que un reglamento de Tránsito, y ese sería una educación en la materia de todo aquel que conduce un automóvil o una motocicleta, pero, sobre todo, una capacitación profunda de los agentes que deberían atender los reclamos no que abusen de su condición en perjuicio de la ciudadanía.
No se trata de cuestionar a la ligera el nuevo documento elaborado y en la que se presentan más de 130 observaciones, pero lo que salta a la vista es que la eficacia del mismo “dependerá de las y los policías de Tránsito, de la disponibilidad de que ellos puedan tener un formato portable para su trabajo operativo”, dijo la regidora Adriana Guillén.
Por la seguridad de los motociclistas, se aprobó que sólo circulen por los Libramientos Sur y Norte en el carril de baja y que camiones que presten servicios en el centro de la ciudad, solo podrán entrar a la zona desde las 10 de la noche hasta las cinco de la mañana.
Este último punto se ha cumplido al pie de la letra, pues por las noches se ve como los camiones apenas si logran entrar a los negocios a dejar la mercancía debido a lo angosto de las calles, ello gracias al gran proyecto que implementó Yassir Vázquez, cuando fue alcalde de Tuxtla.
En el primer punto está bien, pero hay que precisar que el único que tiene carril de baja es el Libramiento Norte. El del Sur sólo tiene un carril y por lo tanto tendrán que seguir librando los peligros de una vía altamente congestionada de tráfico vehicular.
Ahora que si se habla de que no crucen por arriba de los tres puentes a desnivel que se ubican en la zona, ello es muy diferente. Además, la autoridad tendrá que poner señalamientos visibles para que se respeten las medidas, y tiene que existir apertura para que se concientice a los conductores que deben atenerse a respetar la norma. Es lo menos que pueden hacer y no aplicar sanciones de botepronto, como están acostumbrados la mayoría de los hombres y mujeres que fungen en esta actividad en su calidad de agentes de Tránsito.
Entre las modalidades también es notorio el que los ciclistas y los motociclistas porten cascos con número de identificación. En este caso no queda claro a qué número se refieren, pero suponemos que deben ser el número de la placa de la unidad. Algo parecido a lo que se propuso hace unos cinco años, cuando los problemas graves de asesinatos se habían registrado en la capital.
Los ciclistas tendrían que recoger, suponemos, un número que les extienda la autoridad de Tránsito. Para el caso de los parquímetros, el programa es muy aventurado por la sencilla razón de que la autoridad municipal da por hecho de que todo aquel que conduce un automóvil cuenta con un celular donde pueda bajar la aplicación. No es así, hay quienes cuentan con el llamado “cacahuate” o bien sólo lo utiliza para llamadas.
Tuxtla Gutiérrez no es una ciudad de primer mundo como nos quieren hacer creer. Ojalá no haya denuncias por levantar infracciones al vapor, sobre todo si se toma en cuenta que las faltas de respeto entre ciudadano y el agente son comunes en las calles de Tuxtla, todos los días, por la prepotencia con que este último trata al conductor.
Creemos que lo que tiene que abordar con esmero la Comisión de Seguridad Pública del Municipio, en coordinación con la Secretaría del ramo, es una ardua preparación del personal de Tránsito, pues por si no lo saben, son los principales generadores del problema cuando se infracciona.
Los ciudadanos han comprobado con videos, el tiempo tienen aparcado en un lugar prohibido, debido a que no hay estacionamientos o su asunto a realizar no le lleva ni dos minutos, y es ahí cuando de la nada, como si los estuvieran cazando, aparecen grupos de dos, tres o hasta cuatro agentes que empiezan a quitar placas, sin que hagan caso a los argumentos de la víctima.
La cultura vial llevará mucho tiempo para que se cumpla al pie de la letra y lo decimos porque mientras no haya vías libres para los ciclistas, por ejemplo, los problemas persistirán. No es posible que los colectivos y taxistas se estacionen sobre la ciclovía, obstruyendo el paso de éstos. Sin embargo, no hay de otra, pues no existen bahías con las medidas de seguridad para el usuario de transporte, el cual siempre estará en peligro de que lo “cace” un motorista que les “gusta” invadir la zona.
Además, en esta nueva reglamentación no se contempla que se creen espacios de seguridad para el ciclismo que tiene la necesidad de atravesar el primer cuadro de la ciudad, por ejemplo. En suma, las nuevas medidas son buenas siempre y cuando haya una respuesta equitativa de la autoridad, pues de no ser así, prevalecerá el abuso.
Esperemos que este proyecto que fue aprobado por el Cabildo tuxtleco sea analizado a profundidad por el Congreso del Estado, instancia que tendrá que avalar o desecharlo y en su caso, según corresponda, publicarlo en el Diario Oficial del Estado para que surta efecto.










