Fallan políticas públicas en el cuidado del agua

Ahora que nos enteramos que Chiapas presenta problemas de sequía, siendo una entidad con mucha agua, más del 30 por ciento de su territorio está compuesto por agua dulce, no queremos imaginarnos qué puede pasar en otras entidades donde hay que “rezarle” a San Isidro labrador para que se apiade y deje caer algunas gotas para que humedezca la tierra.

En México la clase política, los gobernantes, no quieren entender que se nos va ir la vida por donde menos lo esperamos, y es justo la desatención de políticas públicas para atender la sequía y la falta de infraestructura para salvar la poca o mucha agua que se tenga, pero que está contaminada.

El tema es de suma relevancia. Las recientes cifras emitidas por la Comisión Nacional del Agua, en el sentido de que el 51.5 por ciento del territorio chiapaneco permanece «anormalmente seco» y el 7.1 con sequía severa, debe ser un punto de análisis a profundidad porque para todos es sabido que la falta de plantas de tratamiento de aguas negras ha llegado al grado de que, si no se atiende la contaminación de ríos y lagos, en menos de una década tendremos afluentes apestosos.

No es una exageración cuando se dice que gobiernos van y vienen y no hay un programa nacional ni local que se aboque a resolver esta problemática. Entidades del centro y norte del país, donde no llueve con regularidad, eso sí, donde se presume que son muy industrializadas y modernas, ya presentan condiciones graves para abastecerse de agua para la población. Un ejemplo de ello es Nuevo León, donde el gobernante hasta hace fiesta cuando llueve.

Hoy Chiapas, hasta el 31 de diciembre pasado, según la Conagua, el 7.1% del territorio registraba una sequía severa, 18.9% sequía moderada, 51.5% anormalmente seco y 22.5% es un área que permanece sin afectaciones.

De 124 municipios, 84 están clasificados como anormalmente secos, es decir, que han sufrido porque no ha llovido con la regularidad “acostumbrada”, otros 24 presentan sequía moderada y tres tienen sequía severa. Lamentablemente la institución no precisa de qué municipios está hablando.

Si se hace la suma correspondiente, en realidad son sólo 13 los municipios que no tienen problemas y esos quizás, sin ser adivinos, pueden ser los que se ubican en la zona Norte y el Soconusco, donde las lluvias de temporada o por frentes fríos, se presentan rigurosamente durante todo el año.

Esta “falta” de agua para Chiapas en teoría no representa un problema para las autoridades, sin embargo, lo que debería preocuparles y todo indica así seguirá su política, es que todo el territorio chiapaneco no tiene agua saludable, está contaminada precisamente por la falta de plantas de tratamiento.

Justo en este punto habría que detenerse pues apenas están en operación una decena de plantas en la entidad, y donde la capital chiapaneca es la que se ha preocupado por atender esta situación al tener seis infraestructuras que tratan el agua del municipio, con alrededor de 700 mil habitantes y de demarcaciones aledañas como Berriozábal, Cintalapa, Suchiapa y Jiquipilas.

Algunos estudios preliminares señalan que la inversión para tener una planta de tratamiento es superior a los 300 millones de pesos por metro cúbico. Sin ser expertos en la suma total, para estos tiempos de crisis ambiental y de salud humana, no tendría por qué haber pretextos para invertir el dinero que sea con tal de tener agua limpia.

De ahí que no se entiende que se sigan tirando a la basura millones de pesos en tiempos de elecciones con propaganda barata e inútil, que, en lugar de ayudar, contamina. El recurso que se invierte en la publicidad en redes sociales también es un gasto inútil y fastuoso, tirado por la coladera, al desagüe.

Lo hemos dicho y lo reiteramos, tiene que haber una nueva forma de que quién quiera hacer política se comprometa a construir un estado próspero y equilibrado en su medio ambiente y en las necesidades primarias para sobrevivir, como es el cuidar el agua.

Durante tres años, el partido en el poder no ha dejado de tirar dinero en una campaña sublime que lo encumbre en lo más alto. Si ese recurso se hubiese invertido en la edificación de plantas, estamos convencidos que el agradecimiento sería generalizado. Ojalá que quienes buscan la presidencia de la República se detengan a valorar la importancia de darle prioridad al cuidado del medio ambiente.

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