Carlos Morales Vázquez, patán de la política
En realidad, no se sabe a qué se refiere el magistrado Julio Sabines cuando acusa revanchismo ridículo o político de parte de Carlos Morales Vázquez al mandar a poner un orinadero mero frente a la tumba donde descansan los restos del ex gobernador Juan Sabines Gutiérrez, uno de los personajes políticos más y mejor recordados por el pueblo de Chiapas, principalmente los que tengan más allá de 50 años.
Por la distancia, se justifica que no se conozca a fondo la patraña que ordenó el alcalde de Tuxtla Gutiérrez, pues quienes vivieron la época de don Juan hoy deben pasar de los 50 o 60 años, pues justo el 2 de marzo cumplirá 37 años de haber muerto.
Sin embargo, ese no es el problema, la verdadera injuria e insulto a la memoria de quien fue conocido como el “ciclón del sureste” y a su familia es que frente a la cripta más visitada en el Panteón Municipal hoy se construyan baños públicos.
Casi estamos seguros que nadie reprobaría que el edil hiciera un acto ofensivo contra el también ex gobernador Juan Sabines Guerrero, pues su legado es totalmente diferente, ya que, aparte de saqueador y dejar en la ruina a Chiapas, es un patético ser que ha gustado siempre de pisar la dignidad de quienes han estado a su lado.
Don Juan tuvo altura de miras y fiel a su estilo, hoy su legado lo encontramos en las principales oficinas o instituciones públicas que dan cobijo a los servidores públicos y representantes populares. Su obra dista mucho de lo que hizo a quien le dio su apellido, pues es sabido públicamente la historia de cómo Juan Sabines Guerrero logró tener el “parentesco” en una oficina del Registro Civil, pero esa es otra historia.
El tema del enloquecido Carlos Morales Vázquez sí que es un peligro para la ciudadanía, pues a medida que pasen los días y vea que su final como trepador de la política para estar en cargos públicos está por llegar, no queremos imaginar que más atropellos hará.
En las semanas recientes, la sociedad tuxtleca vivió en carne propia los excesos de una política pública para beneficio del alcalde pues los avisos de embargo contra familias que no han podido pagar sus impuestos se criminalizó al exhibirlos con mantas pegadas frente a las fachadas de los domicilios con la leyenda “propiedad en proceso de embargo”.
Antes que el diálogo, antes de llamar a los contribuyentes a ver su situación y darle una salida que beneficiara a ambas partes, el Ayuntamiento se dio a la tarea de intimidar con dicha medida y eso no se vale. Agotar todas las instancias antes de dar dicho paso hubiese sido la mejor forma, pero, no, la tozudez del presidente municipal pudo más que la conciliación.
Por ello, ahora que el magistrado Julio Sabines denunció públicamente el atropello a la familia al ponerle baños públicos, solo demuestra su dolor e impotencia ante este acto vil que sólo pone en evidencia la bajeza con la que actúa el alcalde.
A Morales Vázquez el magistrado Julio Sabines lo calificó de “ignorante político” al menospreciar la memoria del exgobernador quien ha sido clave para “la evolución sociopolítica” en los últimos 50 años.
Haciendo eco a las palabras de Julio, quien pidió defender la memoria histórica de don Juan, no dudamos que en estos días algunas personas que se sientan ofendidas por esta afrenta, acudan al camposanto y derriben con sus propias palas, picos y martillos, la obra insignia del alcalde que se siente poderoso y dominador.
La grotesca obra fue calificada no sólo como una acción de ignorancia política, sino de un revanchismo ridículo, que pretende menospreciar la memoria de un gobernante clave para explicar la evolución sociopolítica del estado en los últimos 50 años.
Además, se nota que su ambición desmedida por el dinero no tiene límites, pues eso de cobrar los servicios sanitarios en el Panteón lo convierte en un personaje avaro, pues no se conforma que los propietarios de los predios paguen sus impuestos puntalmente, sino que hay que buscar cómo le hacen para que el ciudadano se moche.
Así lo está haciendo con los parquímetros pues ahora las zonas de control se han extendido por gran parte del centro de la cuidad, con cobros digitales y donde no toda la gente hace uso de la tecnología. Lo malo es que el Ayuntamiento no se hace responsable de cualquier contingencia que se le presente a los autos y es ahí donde la “puerca torció el rabo”, ya que el único desamparado es el conductor de la unidad que lo aparca en las aceras, pero no tiene la garantía de que ante cualquier siniestro la dirección de Tránsito Municipal responderá. Así se las gasta Carlos Morales, como un verdadero patán de la “política”.










