SEAUNICACH, una bofetada a la educación

En la historia de las luchas sindicales, hombres y mujeres obreras se sublevaron ante la serie de injusticia que tenían como trabajadores. A costa de su propia vida, realizaron paros en fábricas, manifestaciones. Muchos perdieron la vida, pero eso sirvió para que su sangre derramada fuera la fuerza que le dio a miles para que sus derechos laborales se respetaran.


De aquellas hazañas, el líder sindical fue quien empujaba a todo un conglomerado a luchar siempre por la justicia, a ser un gestor para que los patrones, así sean de empresas públicas o privadas, ofertaran capacitación y ofrecieran las prestaciones económicas y sociales acorde a lo que se desempeña.


Esta función intermediaria del líder sindical ha quedado atrás. Desde hace unas tres décadas se ha visto cómo se empoderan quienes “dirigen” a la base trabajadora. Víctor Fuentes del Villar, Salvador Durán, Napoleón Gómez Urrutia, Francisco Hernández Juárez, Carlos Romero Deschamps, Elba Esther Gordillo, sólo por citar algunos, dirigieron y dirigen a grupos sindicalistas poderosos. Una función que con el tiempo demeritó sus objetivos, pues la presión y el chantaje han sido el arma para paralizar el desarrollo económico del sector que representan.


En Chiapas, las condiciones son iguales o peores. Con los años, nos hemos percatado el daño que a la educación se le ha dado con la gestión de quienes han dirigido a la Sección 7 y 40 del SNTE, o en el sindicato de Salud, donde la base trabajadora confió en su líder María de Jesús.


Los líderes no se han medido en sus ambiciones para enriquecerse, para escalar, a partir de esta posición, a carteras políticas. Las cuotas de los trabajadores son y han sido, su mina de oro. Atrás quedaron los objetivos de dignificar la calidad de vida de la clase trabajadora y tener una valorización del trabajo.


A todo este prólogo se enmarca la ambición a la que ha sido descubierto el secretario general del Sindicato de Empleados Administrativos de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (SEAUNICACH), César Iván Moreno Sánchez, quien el pasado 5 de mayo encabezó una marcha para exigir atención a sus demandas por parte del rector Juan José Solórzano Marcial. En aquella manifestación profirió injurias y lamentaciones de que no se les paga las prestaciones a la base trabajadora.


Sin embargo, como se dice coloquialmente, ya salió el peine. El lidercillo quiere nada menos que tres millones de pesos por concepto de aportaciones que la Unicach tiene que proporcionar para las celebraciones de varios eventos sociales como El Día del Niño, El Día de las Madres, el Día del Padre, El Día del Maestro, y los festejos del fin de año de los años 2020 y 2021.


Sobre ello, el gobierno federal dispuso la suspensión de eventos masivos debido a la pandemia en los años referidos y por tanto no se realizaron. Ahora Moreno Sánchez, muy listo, encarrila a los trabajadores para que presionen y se les entregue un recurso que, efectivamente, no se utilizó por los estragos que causó el COVID.


Es tanta su avaricia, que, durante la manifestación del 5 de mayo, el secretario general de dicho sindicato, pidió la intervención de la Secretaría de Gobierno para que sentara con ellos al rector. La respuesta fue inmediata y para el día siguiente ya estaba concertada la cita, pero, adivinó, el líder sindicalista y sus secuaces no acudieron, pues sabían que su petición no procede.


Eso del sindicalismo moderno es una bofetada para las verdaderas exigencias laborales, pues los grupos como el SEAUNICACH realizan sus actos, pero con paga de la propia Rectoría. Independientemente de que así los haya acostumbrado rectores pasados, no hay razón para que la Unicach desembolse tal cantidad para festejar actos que no tienen que ver con la educación.


Decíamos que salió el peine porque lo han desenmascarado cuando engaña a los empleados de base de la Unicach con obtener prebendas inexistentes, sobre todo, cuando la instrucción de Solórzano Marcial fue entregar las cuotas sindicales ordinarias de manera directa a los trabajadores vía nómina en la segunda quincena de mayo. No hay trampa en esta respuesta, al contrario, es lo correcto y el rector Juan José Solórzano dio un revés a la dirigencia pues con este acto de buena fe se evitará que los dirigentes sindicales tengan en su poder este recurso que pertenece a la base agremiada.


Después de todo, si como dice que es la rectoría la que no cumple, por qué no hace llegar el recurso legal ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, para que se diriman las supuestas inconsistencias. Si a la cita con el rector no llegó, menos que Moreno Sánchez lo haga ante una instancia legal. Lo sentimos por los trabajadores que confían en un líder que les resuelva sus problemas, no que los sumerja en la pasividad y el estancamiento laboral.

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