Apagones desnudan al sistema eléctrico nacional
Sin ser expertos en la materia, los apagones que ensombrecieron a varias ciudades del país entre martes y miércoles, demuestran que algo está fallando en el rubro energético y no es para menos, pues dejar a oscuras a una veintena de entidades es una clara señal que no se previno las consecuencias que se pudieran tener por los efectos del cambio climático, que nos está restregando en la cara que ha llegado el tiempo de establecer políticas correctivas más agresivas o estaremos dando paso sin reserva, a la destrucción total del planeta.
En el mundo, justo lo que ha sucedido en Brasil o en Dubái, ubicados en continentes distintos y muy alejados, es indicativo que ya se está pagando factura al desinterés de la mayoría de los gobiernos que han priorizado vivir en la política que en aplicar programas y proyectos para intentar enderezar las políticas públicas en favor del medio ambiente.
Nuestro querido México ha evidenciado que el sistema eléctrico del país pende de un hilo y sólo nos pudimos dar cuenta en la práctica, por los apagones, producto del intenso calor que están azotando al país, y eso, según los pronósticos de la Conagua, aún faltan días aciagos porque los verdaderos días de calor aún no llegan.
Si sentir temperaturas superiores a los 45 grados no es un castigo, no quisiéramos imaginarnos lo que sienten en estados como Tijuana, Baja California, donde la temperatura promedio alcanza los 50 grados en temporada normal.
El problema para México es que hoy se exhibe al gobierno por la errónea política ambientalista, por la falta de inversión en la generación de energías limpias, en la falta de inyección de recursos para atender las plantas hidroeléctricas que cada día se quedan sin agua, y sin ésta, la generación de luz eléctrica se vuelve un problema en pleno siglo XXI, donde la tecnología de primer mundo nos evidencia que estamos obsoletos en asuntos elementales, primarios, como es tener garantizado este servicio.
Los expertos lo dijeron desde hace una década: no hay inversión para en el sistema eléctrico y hoy, por más que se niegue la realidad, se está en estado de emergencia. Eso de que el Centro Nacional de Control de Energía Eléctrica reconozca que se acudió a provocar los apagones en varias entidades del país para no colapsar el sistema eléctrico, rebasado por el uso generalizado de la energía por el calentamiento del globo terráqueo, es un asunto delicado y echa por la borda las constantes negaciones de que en este rubro “no pasa nada”.
La Comisión Federal de Electricidad, sí, la empresa de clase mundial, confirmó que por lo menos tres plantas de electricidad dejaron de aportar energía. Sin embargo, la crisis que ahora se padece fue porque el gobierno federal en este sexenio se le hizo fácil limitar los permisos de generación eléctrica a empresas privadas, hecho que provocó que haya menos inversión en el sector, con la consabida disminución de capacidad instalada.
Las estadísticas por sequías que se han registrado en los últimos años han convertido en zonas desérticas algunos estados, sin que ello, y eso es lo más grave, haya sido motivo de atención. Para hablar de Chiapas, los niveles de las presas están por debajo del 50 por ciento de su capacidad y ello se refleja a la falta de lluvias. La empresa Grupo Consultor de Mercados Agrícolas da una cifra escandalosa: hay sequía en el 79.3% de los municipios mexicanos.
Si en esta parte del sur del país, donde somos agraciados por la caída de lluvia durante casi todo el año, estamos en problemas, no quisiéramos estar en los zapatos de la población que habita el centro del país hacia las entidades del norte de la República.
Ese es el gran problema, por más que se tengan cinco presas recolectoras de agua, éstas no son garantía para la generación de luz. No se habla al tanteo porque si bien el centro del país está iluminado es por lo que genera Chiapas o Veracruz, entidades hídricas por excelencia. Por ello, que la Cenace diga que es una situación atípica lo que pasó en el país, es engañarse a sí mismos.
No podemos seguir entrampándonos en mentiras, los apagones no obedecen a las altas temperaturas, sino porque se dejó de invertir, como lo dijimos en un inicio, en la modernización de la energía eléctrica.
Los que saben de estos vericuetos no tardaron en explicar a detalle qué debe hacerse a la voz de ya. Por eso recobra mucha importancia lo que la Coparmex dice respecto a este sector: “…de los 232 proyectos instruidos por la Secretaría de Energía, la CFE sólo ha realizado 9”, lo que denota la falta de una oferta estratégica en las centrales eléctricas de generación, aunado a la baja inversión en la capacidad de transformación y transmisión.
Lo malo es que se requiere de la participación del sector empresarial privado de México y de compañías internacionales, pero por la fobia que existe en éstas últimas, la duda está en saber cuál será el siguiente paso a seguir. Por lo pronto, los apagones “forzados” desnudan al sistema eléctrico nacional.










