Candidatos y candidatas: No más decepciones
Llegó la hora de la verdad. Desde ayer todos los candidatos y candidatas se resguardan para preparar sus bunkers donde darán seguimiento a toda la jornada electoral del próximo domingo. Los chiapanecos y mexicanos dejaremos de escuchar las peroratas de hombres y mujeres que se desgañitaban por endulzarnos la vida llena de promesas para un México mejor.
Después de semanas interminables de campañas políticas, de volver a ver a escuchar a los seres humanos más inofensivos de esta tierra, los que se volvieron terrenales para caminar con la población común y corriente que deambula por todo el territorio mexicano, los que fueron tan solidarios que participaron en campañas de limpieza, que se subieron a transportes públicos para demostrar que cooperan con el medio ambiente y también para sentir qué se siente viajar en el interior de un colectivo, a más de 40 grados en su interior, a esos políticos seguramente después de la elección ya no los volveremos a ver con tanta frecuencia.
Con la veda electoral promulgada por ley, los días jueves, viernes y sábado próximos, el pueblo mexicano, tendrán tres días de descanso para reflexionar su voto. Debe ser una situación difícil de digerir a quién darle el sufragio a favor, pues la andanada de propuestas, descalificaciones y una que otra mentira pasaron a mejor vida para darle paso a ser convincente con uno mismo.
En la mayoría de los casos, estamos ciertos, la población ya tiene definido a quién elegir para que dirija los destinos de su municipio, distrito, o quién debe ser su gobernador, gobernadora, senador, senadora, presidente o presidenta de la República.
Son 20 mil 708 cargos públicos y entre éstos sobresale la de la presidencia de la República, 500 diputados, 300 de ellos por Mayoría Relativa y 200 de Representación Proporcional, los llamados plurinominales. En la Cámara Alta o de Senadores, habrá de votar por 128; 64 de Mayoría Relativa, 32 de primera minoría, y 32 de Lista Nacional o pluris.
En total serán 8 gubernaturas y la jefatura de Gobierno de la CDMX, mil 98 diputaciones de Congresos locales; mil 802 presidencias municipales; 14 mil 764 regidurías; mil 975 sindicaturas y 431 cargos auxiliares.
Como cada seis años, será la elección más grande que se realiza en territorio mexicano. Sin embargo, hoy los ciudadanos mexicanos se enfrentan a un gran dilema: acudir o no a las urnas. Si de algo estamos seguros es que esta es la mejor oportunidad para exigir, como sociedad y con nuestro sufragio, que México requiere un cambio radical en su política, que quienes accedan al poder asimilen la responsabilidad histórica que se tiene en este que hoy puede llamarse México bronco.
No es para menos lo que se menciona, pues el país sufre una espiral de hechos sangrientos que obligan a pensar al ciudadano qué caso tiene salir a emitir el voto si los políticos hacen lo que les venga en gana, y justamente por eso, para que no sigamos sufriendo la vorágine del valemadrismo de las autoridades en todos los niveles y en los tres poderes del Estado, es que México requiere que salgas a votar para obligar a cumplir al político, empresario o ciudadano metido a estas lides, a cumplir con los postulados que la sociedad reclama.
Por lo que se ve, será la elección más competitiva de la historia de México por los tiempos que se viven, porque los políticos y políticas dejaron en el tintero muchos huecos por llenar y que no fueron del agrado del electorado.
En Chiapas la situación refleja preocupación por los recientes hechos de violencia en la que se vieron involucrados simpatizantes de candidatos partidistas. Situaciones como éstas son las que deben obligarnos a cumplir con nuestro cometido de acudir a las urnas. No hay de otra, votar es la única posibilidad de poder alcanzar paz y estabilidad, en el sentido de que los representantes populares deben trabajar para el pueblo no contra éste.
Chiapas siempre ha sido referente en las votaciones, ojalá que en esta ocasión los indecisos, los que aún no definen el sentido de su sufragio, lo hagan el próximo domingo. La entidad merece ser la atención de la Federación, pero no para hechos de nota roja, sino para que reciba en reciprocidad lo que tanto le ha dado al centro del país.
Queremos ser optimistas de que podemos ser un ejército ciudadano que reclame en las urnas un gobernador o gobernadora comprometido con su pueblo, 40 diputados y diputadas que lleguen a trabajar, a legislar, no a pasar lista como en la escuela y a levantar el dedo para aprobar iniciativas a modo. No más parlamentarios sumisos al poder, a las dirigencias de sus partidos.
Lo que Chiapas desea, hoy más que nunca, es que los 123 alcaldes y alcaldesas que sean elegidos, asuman el compromiso con su tierra que los vio nacer o que los acogió con los brazos abiertos. No más cuentas públicas corruptas, amañadas; el pueblo está cansado de tener presidentes municipales que llegan sin paga y con buenas intenciones, pero al final del trienio, terminan dejando de lado sus ideales, sus compromisos.
Y, por último, los diputados locales y federales deben velar por legislar por el bien de su pueblo, de sus distritos. Esto no es una beca, es más que ello. Chiapas tiene que emprender el vuelo, zarandearse de la malaria y emprender nuevos horizontes. Hay mucho que hacer, ojalá no nos decepcionen una vez más.










