Partidos sin registro, pero con dirigentes millonarios

La jornada electoral del 2 de junio sepultó las aspiraciones de media docena de partidos políticos seguir posicionados en el gusto de los chiapanecos. Sin embargo, el trabajo político y social unilateral de las dirigencias demostró en los hechos que no responden a las exigencias o necesidades de la ciudadanía.

De acuerdo a la votación tendencia que se tiene registrada en el Programa de Resultados Electorales Preliminares hace suponer que al menos los partidos de la Revolución Democrática (PRD), Chiapas Unido, Mover a Chiapas, Popular Chiapaneco, Encuentro Social y Fuerza México dejarán de participar en los procesos electorales debido a que no alcanzaron el 3 por ciento de votos que la ley establece como mínimo para conservar su registro.

A reserva de que contabilicen los votos donde haya inconsistencias y que se espere a las resoluciones finales que emitan los órganos electorales estatal y federal, pues es seguro que los líderes presentarán impugnaciones, el adiós de estos institutos políticos es casi inminente, ya nadie los salva.

Bajo esta consideración es indudable que los chiapanecos, en el caso de la mayoría de los partidos que desaparecerán, fueron timados con falsas promesas de quienes encabezan el liderazgo. Crear un partido cada tres años o cada seis ha sido el negocio perfecto de hombres que han estado enrolados en la política y que, con obtener determinado número de firmas, son alcahueteados por el órgano electoral para que puedan participar en los procesos de elección popular.

Cierto que entre estos está el PRD que tiene toda una vida, que surgió como una esperanza de la izquierda, pero que, con el paso de los años, la corrupción de sus líderes y el abandono que hizo de entre sus filas el hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fueron la causa del desplome total de un partido que fue representado en su tiempo por grandes figuras como la del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

Es de pena ajena decir que las credenciales que mostraron las dirigencias partidistas previo al día de la votación fueron, no por la contratación con recursos propios de la difusión de la imagen y plataforma de sus contenidos en los medios de comunicación, sino por los tiempos oficiales que el Estado otorga, que tienen que brindar los concesionarios de radio y televisión.

No nos referiremos a quienes representan a estos partidos por sus generales para no herir susceptibilidades o se digan violentados en sus derechos, pero lo que es cierto es que abusaron de las prerrogativas que les da el gobierno a través del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana, para su uso y disfrute personal y dejaron de lado atender las demandas del electorado.

Otros dos partidos más arañaron su permanencia en este negocio de los votos: Acción Nacional que apenas logró conservar el registro y este no se debió al trabajo que haya hecho la dirigencia a cargo de Carlos Palomeque Archila, sino por efecto nacional que trajo en las urnas la candidata presencial Xóchitl Gálvez. El otro caso es Movimiento Ciudadano, quien con todo y las bravuconadas que presumió su aspirante nacional, Jorge Álvarez Máynez, no ayudó en mucho a la candidata por Chiapas, Karla Irasema, quien apenas alcanzó 62 mil votos, que le son suficientes para seguir gozando de los recursos que obtienen cada año como partido, producto del pago de impuestos de los chiapanecos. 

Bajo este panorama no es posible que haya una docena de partidos en la entidad y que éstos apenas hayan alcanzado cuotas de cotos de entre 10 mil a 60 mil de un padrón de más de dos millones de electores en la lista nominal del INE. 

Lo escandaloso no es que se vayan los partidos, sino que nos digan dónde quedaron los millones de pesos que les fueron asignados para su operatividad durante 2024, sin dejar de citar, el dinero canalizado para campañas políticas. Para este año las dirigencias se embolsaron 87 millones 542 mil 853.50 pesos para gastos de campaña de Partidos Políticos, y 175 millones 85 mil 707 pesos para el financiamiento público ordinario de los institutos con acreditación y registro.

Significa ello que hoy, aunque se oficialice la desaparición de la vida pública de la docena de partidos que no alcanzaron la votación que establece la ley electoral, veremos en los círculos sociales a los nuevos millonarios que supieron aprovechar el negocio de liderar y engañar a incautos electores, y que, no lo dude, el día de mañana los veremos como funcionarios de medio pelo en la nueva estructura gubernamental 2024-2030.

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