Entereza y arrojo de quienes exigen justicia

Maricruz Velasco Nájera, la madre de la joven asesinada hace seis años, Karla Yesenia Velasco, lanzó un grito desesperado de hartazgo por la lentitud en que se ha tratado el caso de su hija. Con justa razón su angustia está llegando al límite cuando la muerte de la que fue objeto su hija es calificada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Tribunal Segundo Colegiado en Tuxtla Gutiérrez como un feminicidio y la Fiscalía General del Estado aún no sabe el giro en que debe ubicar este lamentable suceso.

Lo peor de este drama es que a la señora la han amenazado de muerte para que deje de andarle buscando tres pies al gato, es decir, que cese su intención de continuar con la investigación y presionar a las autoridades para que se conozca la verdad y se castigue a los culpables.

La joven, cuando fue asesinada, era estudiante de la carrera de derecho y formaba parte del equipo de campaña de Carlos Penagos Vargas, candidato en el 2018 del Partido Verde Ecologista de México a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez.

El dato no es menor, en el sentido no que se esté señalando al personaje como involucrado en el hecho delictuoso, sino que es una lástima que como ser humano, como político y como figura pública que ha sido, no se una a la protesta, a exigir el esclarecimiento del feminicidio.

Tampoco se le ha visto que tome una pancarta y acompañe a las madres buscadoras y quienes andan en busca de justicia por la desaparición de esta vida de sus hijas. La solidaridad en este caso debe ser lo máximo, mejor que si estuviera pidiendo el voto en las calles de esta ciudad.

Lamentable, sí, que no haya justicia pronta y expedita. Decepcionante, sí, que él o los responsables de la muerte de Karla Yesenia anden felices, paseándose por el mundo, como si su acto haya sido como matar una cucaracha.

¿Qué se esconde en este feminicidio? No se esconde nada, al contrario, es evidente que hay una negligente operatividad de la justicia, que el feminicida ha sabido comprar conciencias, pero se le olvida, como dicen las madres buscadoras que salieron a las calles este jueves para protestar por el caso de Karla Yesenia y otros casos más, que en esta vida todo se paga, y como se dice en el argot popular, la justicia tarda, pero llega.

Y cuando decimos esto último, quien se haga cargo de la batuta de la Fiscalía General del estado deberá estar consciente que estos asuntos no finiquitados le han hecho mucho daño a la institución como protectora de la justicia. Un gran desafío que suena difícil, pero no imposible de llevar a cabo con éxito, por lo menos ese es el anhelo de las madres buscadoras, de quienes exigen justicia por el asesinato de sus hijos, hijas, esposos, esposas, y esa, justamente es la gran tarea que le espera a la nueva administración.

Las manifestaciones de este grupo de mujeres la realizan cada semana y estamos seguros que no se cansarán de seguir insistiendo en que la justicia llegue. Además, no sólo es el caso de Karla Yesenia, también están Estefanía, Paola, Lizeth, Jade Guadalupe y muchas más, cuyas familias seguirán buscando la justicia hasta el último suspiro de su vida.

Si lo que dice la señora Maricruz de que la autoridad judicial lo que hace es prolongar la investigación para que los expedientes prescriban sí que es delicada y cuestionada la postura de quienes se dedican a impartir justicia. Decepcionante por cualquier enfoque que se le quiera ver, pero ello no hará claudicar a quienes han mostrado entereza, arrojo y amor de madre.

Chiapas, por otro lado, también tiene sus casos de personas desaparecidas, por lo que es necesario que el gobierno intensifique la cooperación con los grupos de mujeres y padres de familia que buscan a sus hijos. La solidaridad, como mínimo, debe dejarse sentir para que se sientan acuerpadas, acompañadas, en este triste peregrinar de su vida.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *