Foros de Reforma, un simulacro

A como están las cosas, la aplanadora votación que se reflejó en las urnas se toma como el derecho irrevocable de hacer del Poder Judicial lo que le venga en gana al partido en el gobierno. Desde semanas atrás las “voces autorizadas” en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República dijeron que la reforma va y el mismo presidente de México ha reiterado en cada mañanera que es necesaria por la corrupción que impera por parte de jueces, magistrados y todos aquellos funcionarios que se dedican a impartir justicia.

Lo hemos dicho, el tema no tiene reversa, va y ahora la realización de los foros son una tribuna de lamentaciones no tanto por lo que pueda pasar por quienes, según el presidente Andrés Manuel López obrador, ganan una millonada y su quehacer no es muy transparente que se diga.

El jueves, los trabajadores del Poder Judicial Federal del estado de Chiapas no se bajaron del guion de que los verdaderos afectados no serán los ministros, magistrados o jueces, sino la plantilla en general de trabajadores que son el brazo derecho de las operaciones que hacen los responsables de esta instancia gubernamental.

Además, con conocimiento de causa, aseguraron que lo peor que le puede pasar al Poder Judicial es que lleguen personas sin experiencia, sin carrera judicial y comprometidos con quien les dio la oportunidad de pertenecer a este organismo, así sea mediante el “voto consensuado” de los ciudadanos que por segunda vez se volverán a equivocar al elegir a personajes que deben diferenciarse de un político a un hombre que debe tener carrera judicial.

Está claro que, aunque se diga que la elección de los juzgadores es lo mejor para transparentar la democracia, su elección definitivamente es un riesgo porque habrá una tendencia para que quien te postule agradezca el gesto en la menor oportunidad.

Los poderes fácticos tendrán el control. Los trabajadores del Poder Judicial, Barras de Abogados y postulantes están inquietos por el futuro que le depara a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a las instituciones que integran la Judicatura.

Esa inquietud prevalecerá por mucho tiempo, hasta que caigan en la cuenta de que no les queda de otra, que la modificación se hará tal y como se ha planteado desde el Poder Ejecutivo y que atrás de este entramado se encuentra una larga historia de atropellos que sufrió la izquierda hasta antes de asumir el poder.

Los juzgadores se quejan de que hay ataques cotidianos desde palacio federal pues es entendible que hoy pagarán justos por pecadores, pues en este proceso de modificación de la ley, los verdaderos responsables de que el Poder Judicial y las estructuras de las instituciones que hoy le hacen “daño” al gobierno ya no están en funciones y viven su vida tan tranquila que así se zapatee, a ellos no les afectará en nada que haya magistrados que hagan el pancho de irse a inscribir al ISSSTE aunque no hayan renunciado al momento a los privilegios que aún mantiene el Poder Judicial.

Coincidimos que son los trabajadores, ciudadanos comunes y corrientes, los que tienen el “Jesús en la boca” y así se mantendrá hasta que se concrete la estocada.

En todo este proceso seguramente veremos algún aprovechado que quiera infiltrarse en la elección para formar parte del Poder Judicial, aunque no tenga carrera judicial ni cuenta con los conocimientos que esta carrera exige y obliga tener para impartir justicia.

Lo cierto es que la sociedad en su conjunto no está preparada ni mucho menos, tiene la menor idea de qué es lo que representa el Plan C por el que votó el 2 de junio. La reforma, aunque haya foros y el gobierno se haya abierto al debate, no tendrá modificación alguna que le modifique su sentido.

Es decir, son eventos que se abren para que la sociedad en general escuche que se ha abierto el abanico para que puedan ingresar propuestas, pero sólo eso, porque insistimos, la orden ya está dada y esas no se discuten. Hay y habrá reflexiones muy valiosas, pero se echarán al cesto de la basura.

Por ello, por más que se diga que se pondrá en peligro la independencia judicial, ésta ya tenía indicios de que se estaba pudriendo desde que un “demócrata” como Arturo Záldivar estaba al frente con sus jugadas sucias que han evidenciado desde el interior del Poder Judicial. De ahí que todo lo que ahora se diga o se haga será parte del show al que nos hemos acostumbrado, y, por tanto, los foros serán un simulacro porque la decisión ya ha sido tomada. No hay marcha atrás.

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