Con la complacencia de las autoridades, la corrupción no tiene remedio en San Fernando

Seis años de gobernar o de transar en San Fernando y no se ha visto que alguna autoridad, llámese Auditoría Superior del Estado (ASE), LXVII y LXVIII legislaturas locales, así como la propia Fiscalía General del Estado, hayan llamado a cuentas al alcalde Juan Antonio Castillejos Castellanos por las irregularidades millonarias que se tienen documentadas, que son públicas y que el propio órgano de fiscalización ha denunciado a través de su plataforma digital.

Desde el 2018, Diario Media Group ha presentado con lujo de detalles, los casos de corrupción en los que ha incurrido la administración de este polémico y desfachatado personaje, a quien lo conocen mejor por sus “negocios” al amparo de la ley que por su productividad al frente de un gobierno que ha mantenido en un rezago ancestral al municipio.

La gente que le apostó a derrocar al Partido Verde en las pasadas elecciones, está convencida que las triquiñuelas que realiza este alcalde le han permitido para comprar conciencias y mantener sus cotos de poder.

Este servidor público o “representante del pueblo” mantiene el control de la operatividad desde las entrañas del Ayuntamiento desde hace más de 20 años, donde ha colocado a familiares y amigos a quienes mangonea, pues está documentado que él es el único que manda y le obedecen en este municipio que se ubica a escasos 15 kilómetros al poniente norte de la capital Tuxtla Gutiérrez.

¿Cuánto dinero se ha robado o “desaparecido” el alcalde de las arcas municipales? No se sabe, pero eso qué importa si no se le toca ni con el pétalo de una rosa, si la ASE, quien en primera instancia es la que se encarga de presentar las irregularidades, no notifica oficialmente al Congreso que hay faltantes o bien y lo que es peor, se dedica a cuadrar las cuentas a los alcaldes “mano largo, como es el caso de San Fernando y de decenas de presidentes municipales, casos también narrados, explicados y denunciados a través de estas páginas.

Por eso la población está harta de las omisiones en que incurren las dependencias que deberían aclarar paradas, pero no, el silencio total ha sido la constante de los funcionarios públicos señalados de “complicidad” al no actuar conforme le indica la normatividad.

La política juega un papel trascendental en estos menesteres y desafortunadamente no hace la tarea que tiene asignada bajo los principios rectores de transparencia, legalidad y honestidad. Son seis años de corrupción, tiempo en que se ha evidenciado que el alcalde debe soltar “mucha paga para que se mantenga el silencio” o debe estar pegado a un alto funcionario que ha metido las manos al fuego para que no lo molesten.

La impotencia de cómo se han dado las cosas en la Auditoría Superior del Estado hoy tiene en un mar de lamentaciones a los propios trabajadores y a exempleados que han sido relegados o despedidos de sus funciones por no acatar la instrucción superior.

Esa fue la forma en que trabajaba el exfiscal José Uriel Estrada Martínez, y a quien le dio muy buenos resultados, pues con el dinero que pudo obtener de los alcaldes a quienes les tapó sus corruptelas, pudo comprar al Partido Verde Ecologista de México su candidatura a una diputación por la representación indígena, y que en un inicio le fue negada por el partido Morena, donde no pudo “someter” a la dirigencia estatal. 

Decíamos, no tiene caso repetir los millones de pesos que se ha embolsado, producto de sus fechorías, pero esto se sustenta en lo que es vox populi en San Fernando: tiene a su nombre y con prestanombres: constructora, concesiones de mototaxis, taxis (incluido Tuxtla Gutiérrez), tienda de materiales, ranchos en dicho municipio y uno muy ostentoso en Villaflores.

De las viviendas ni se diga, pues no alcanzan los dedos de las manos para contabilizar la infinidad de casas que adquirió y renta a su propia gente. En cada elección municipal, Castillejos Castellanos “tira” dinero a montones para comprar a quienes se encuentran en las casillas, a los electores, todo para que gane su candidato o él. Nunca pierde.

Aunque se registre en la práctica sus actos corruptos y mientras la impunidad prevalezca, no nos queda más que seguir aportando las pruebas de cómo es que al alcalde engaña a su pueblo y cómo manipula a las autoridades que en lugar de investigarlo y sancionarlo, recibe de éstos la reverencia “mande señor, sí señor, lo que usted diga y ordene”.

Si se vive esta horripilante realidad y el despertar ciudadano continúe “viendo como que no ve nada” pues entonces tienen que seguir pagando las consecuencias de los atropellos que se ventilan con la anuncia del que manda en el ayuntamiento de San Fernando.

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