México no merece más equivocaciones
Sin exagerar, el panorama político social de México está en riesgo que se descomponga al grado de que las decisiones que se tomen, por un lado, este miércoles desde el Instituto Nacional Electoral (INE), donde todo apunta que se someterá a “la ley” y dictaminará como procedente darle mayoría a Morena y a sus aliados con la sobrerrepresentación en el Congreso de la Unión, y por el otro, la aprobación con “calzador” a la modificación constitucional de los integrantes del Poder Judicial de la Federación.
Es en realidad, una situación difícil que la población, los que emitieron y los que dejaron ir a las urnas para emitir su voto el pasado 2 de junio, llevarán en su conciencia la responsabilidad de sus actos, que, pensados o no, serán los que definirán el rumbo exitoso o la catarsis de un México que desde cualquier ángulo que se le quiera ver, requiere desarrollo y hombres y mujeres honestos que transformen al país y no se dejen llevar por la ambición del poder.
Hoy el INE perfila mayoría calificada de Morena en San Lázaro. El anteproyecto de darle más del 70 por ciento en diputaciones a la coalición Juntos Haremos Historia es casi un hecho. La discusión se dará inicialmente en la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos donde será aprobado, debido a la mayoría que se tiene, y posteriormente en el Consejo General del INE el viernes.
Nos imaginamos que la discusión sacará chispas y hasta mentadas de madre, pero ante un hecho como este ya no tiene caso respingar o protestar, lo que hará la oposición es dejar asentada su posición para la historia y el tiempo determinará si lo que hizo Morena desde el poder fue lo correcto o no.
Mientras tanto, mientras esto pase, los partidos opositores y la sociedad que no comulga con los quehaceres y posturas del oficialismo, quedará como el chinito, “milando” y punto. El caso de la elección de Venezuela es un vivo retrato de lo que pasará con las decisiones del partido en el poder en México y nos referimos a que lo que dictamine la máxima autoridad eso se hará, aunque acá, por el momento, no se tenga claro que todo lo que dictamine sea malo para el país.
La comparación, si es válida, tiene que ver con que lo que para el gobierno de Venezuela es un triunfo, para la oposición de aquel país y la mitad de las naciones de mundo es un vil atraco para que la dictadura de Maduro prevalezca.
Justo lo que se quiere en México es que haya equilibrio de poderes, que haya debate, que exista negociación y no un avasallamiento. Si se va en ese camino, es indudable que nos depara un futuro no muy halagador.
Por eso insistimos que en la conciencia de cada mexicano quedará si la confianza que se le da a los partidos es lo mejor para el país. Ojalá que los políticos que nos representan no se equivoquen pues tienen que tener en cuenta que los mexicanos ya no aguantan más traiciones.
El otro tema que forma parte de este gran problema que involucra a todos los mexicanos es el del poder Judicial de la Federación. Mientras el presidente de México Andrés Manuel López Obrador y la electa, Claudia Sheinbaum, están en la posición de que se reforme este organismo porque la corrupción le ha hecho mucho daño al país, los trabajadores y los jueces y magistrados están resistiendo la embestida al irse a un paro nacional.
En cierta medida, la base trabajadora está consciente de que las modificaciones les acarreará inestabilidad en su centro laboral pues el empuje a nombrar a los magistrados, jueces y ministros, por el voto popular, es a todas luces una mala decisión no por el fondo de limpiar al poder de los actos de corrupción que ahí se den, sino porque se están haciendo de manera precipitada y sin tomar en cuenta las propias propuestas de los trabajadores y de los funcionarios de alto nivel de la Suprema Corte de la Nación.
En este México “impoluto” hacen falta hombres y mujeres que sean líderes, pero con conocimientos, con preparación, sin ambiciones personales, con amor al prójimo. Hace falta que los políticos se sometan al juicio de la ciudadanía, hace falta que los gobernantes se “contagien” del pueblo bueno y sabio, que camine con ellos, que los escuche y no sólo utilice tiempos electorales para buscar, de manera ventajosa, su apoyo.
Contra todos los pronósticos, el sistema político mexicano parece estar en decadencia. Ojalá resurjan o se le dé paso a jóvenes que aspiren a tener un país democrático en toda la extensión de la palabra, no que piensen siempre para su beneficio personal. Esto es justamente lo que se quiere de los once integrantes del INE, que den su voto por lo que creen que es correcto, por México, no por lo que les convenga.
Lo mismo está en las decisiones que se tomen desde el Congreso de la Unión. Hoy quizás los diputados y diputadas alzarán su mano y lo empuñaran en señal de triunfo, en el sentido de que pase o no las reformas. Que satisfactorio sería para ellos y sus familias decir que su voto engrandeció al país. Estaríamos en el país de las maravillas, pero creo que nos estamos equivocando al decir este panorama, México no necesita más traiciones.










