Alcaldes salientes, preocupados, pensativos y dubitativos
El gobernador Rutilio Escandón Cadenas echó a andar de forma oficial la etapa final de los gobiernos municipales que se van el 30 de septiembre próximo. Como para que no haya pretextos en la entrega recepción de quien deja el puesto y de quien llega, se inició la capacitación del personal que estará al frente de ambas administraciones.
Interesante que se brinden las herramientas para que no haya pretextos, pero más preocupante es que los alcaldes y alcaldesas que se van no están ocupados en llevar un libreto para entregar cuentas claras, sino más bien están preocupados que los números no les cuadran y tendrán que batallarle para convencer a los de la Auditoría Superior del Estado que les echen una mano para que se vayan limpios de cualquier observación que tengan en esta etapa final de su trienio.
Es indudable que muchos empezarán a tener pesadillas por aquello de que las cuentas públicas de años anteriores tienen observaciones que no han podido solventar o lo peor, que les descubran que fueron ayudados, principalmente por el ex auditor José Uriel Estrada Martínez, el hoy falso diputado electo indígena por el partido Verde, que buscó por todos los medios blindarse justamente para no ser llevado ante la justicia por las irregularidades que cometió en su función de titular de dicha dependencia.
El alcalde que piense que ya la libró está equivocado, pues está la sentencia del gobernador electo que no meterá las manos por nadie que haya abusado de la confianza de su puesto, del pueblo que representa y del dinero que no es suyo.
Entre ellos hay una gran lista de presidentes municipales que ven cómo se les acorta el tiempo y casi literal decir que su vida misma, porque de tanta preocupación empiezan a sentir que las componendas que hicieron con Estrada Martínez serán descifradas y al final se conocerán las trampas que organizaron.
Por eso el clamor popular de los ciudadanos de los municipios que han denunciado las bajezas de los alcaldes tiene la esperanza de que se cumpla la añorada justicia. En el evento de esta semana, se pudo observar a algunos alcaldes pensativos, dubitativos, que parecería que su mente andaba volando por otros lares y no precisamente para escuchar la recomendación del Ejecutivo estatal de que en la transición haya armonía y cumpla con los altos principios de transparencia y rendición de cuentas.
Por el gobernador no quedará de que siempre fue paciente y hasta cierto punto, comprendió la situación de algunos ediles “mano larga”, pero que, en la lógica de las circunstancias, no meterá las manos al fuego por ellos.
El exhorto a los alcaldes y alcaldesas salientes es entregar una administración pública ordenada, es decir, suponemos quiso decir, sin trampas, que jueguen limpio y se dejen de la carroñaría que les caracterizó en sus funciones, donde muchos se creían intocables, como si nunca fueran a dejar el hueso.
Hoy la realidad los ha alcanzado y será su propia gente la que emita su veredicto sobre el que el trabajo del presidente municipal y su gente fue humano, productivo y que respondió en general a las necesidades de su pueblo.
Es difícil que haya gestiones palomeadas con excelencia, situación propia por algunas limitaciones que se tienen al gobernar, pero esto a que se roben los recursos o que nunca hayan respondido a sus compromisos de campaña que prometieron en su tiempo, no tiene perdón de Dios.
Tiene razón el mandatario chiapaneco cuando dijo que su administración se esforzó por consolidar “una política de austeridad y eficiencia en el gasto público para cubrir las deudas y hacer que Chiapas obtuviera un crecimiento económico, y con menos pobreza y desigualdad”.
De ello no cabe duda, y eso el pueblo lo sabe, pero lamentablemente algunos ediles, como los que ponen el desorden, se aprovecharon de la buena voluntad y de las circunstancias para llevar ventaja siempre en sus gestiones.
A los nuevos, a los que tomarán posesión de su encargo el primero de octubre, tendrán la ventaja de que encontrarán una administración pública estatal con la suficiente experiencia para que los ayuden a salir de cualquier atolladero. Ojalá tomen como ejemplo lo que el gobernador le dijo en el sentido de que tienen que trabajar con lo que haya y con la mejor actitud para corresponder a la confianza de los ciudadanos que les confiaron su voto. Ni más ni menos.










