Los Judas de la democracia
El controvertido tema de las reformas que contempla el plan “C” del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha derramado tanta tinta en medios impresos como participaciones de expertos en la materia para opinar sobre los pros y contras que implica su aprobación que se hará desde la primera sesión de la nueva legislatura federal que iniciará funciones el primero de octubre próximo.
Morena y sus aliados no pierden el tiempo y como lo dijo el propio Mario Delgado, dirigente del partido guinda, se apresuran para darle su regalo de despedida al Ejecutivo federal por su contribución a la democracia y al buen gobierno que se gestó en estos últimos seis años.
La desaparición de los organismos autónomos y la reforma al Poder Judicial Federal en el sentido de que los jueces, magistrados y ministros se elijan mediante el voto popular están ya planchados y en cuestión de horas o un proyecto de días, los legisladores dejarán dictaminados las resoluciones para que sea la próxima legislatura la que los apruebe.
En medio de esta vorágine se encuentra la desesperada actuación del todos los integrantes de este Poder que, con marchas y manifestaciones, incluido el paro que mantienen a nivel nacional, buscan infructuosamente que sus planteamientos sean incluidos en el documento final a aprobarse y que regirá, sin duda, que los nuevos funcionarios federales de “justicia”, estén al servicio de los poderes fácticos.
La postura de senadores, diputados federales y funcionarios de primer nivel respalda ciegamente los postulados que ha marcado el presidente López Obrador, quien por cierto, defiende su política de que esta medida es para rescatar al sistema de justicia de la corrupción que impera en los niveles más altos y que ha perjudicado seriamente la democracia en México, donde los más indefensos, es decir, el pueblo, son los más castigados por las artimañas judiciales que han emprendido por siempre desde este espacio jueces, magistrados, ministros, incluido quien ha ocupado la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Los conservadores son los responsables directos, según el propio mandatario federal, de beneficiar a los grandes y potentados empresarios y políticos del país. El reciente caso que ha citado el presidente contra Ricardo Salinas Pliego, de que la Corte no acelera el análisis de su caso, una millonaria deuda al SAT, es un ejemplo de dónde es que está la corrupción.
En todo este debate, el partido en el poder ha arrasado en todo: ganó la elección en junio pasado, el Instituto Nacional Electoral le dio la razón sobre la asignación de plurinominales en el Senado y la Cámara den Diputados, lo que le da una abrumadora mayoría.
Sin embargo, el tema central radica que en la numerología que se debatió, a la Cámara Alta todavía le faltan tres senadores para alcanzar la mayoría calificada y con ello hacer trizas las aspiraciones de los partidos de oposición que se lamentan la posición que asumió el INE y que buscarán revertir cuando el tema pase al Tribunal Federal Electoral, que definirá, si la sobrerrepresentación es válida o no.
Como van las cosas, es indudable que las patadas de ahogado de la oposición, quedarán en vanos intentos, pues la composición de quienes serán los responsables pasará a la historia dándole su aprobación a Morena y a sus aliados.
En el contexto de esta histórica reforma, habrá tres personajes que serán llamados por la oposición los traidores de la patria, frase preferida que han utilizado diputados y senadores en las batallas que ha perdido en este sexenio cuando fracasaron en su intento de la aprobación de las reformas a La ley de la industria eléctrica; político-electoral; el Plan B de reforma electoral y el traspaso de la Guardia Nacional a la Sedena
Hoy, a la vista de los medios de comunicación y de acuerdo a su actitud sospechosa de no dar la cara, dos senadores electos del PRD, partido que desapareció a nivel nacional, son los primeros sindicados como los “Judas” que traicionarán a sus electores al ser los señalados que se unirán a Morena.
José Sabino Herrera Dagdug, de Tabasco, y Araceli Saucedo Reyes, de Michoacán, encabezaron la primera fórmula de la Coalición Fuerza y Corazón por México en dichas entidades, donde ganaron como Primera Minoría. Hoy están en el ojo del huracán y la ciudadanía de los partidos de oposición creen que serán quienes traicionarán.
En los procesos de las cámaras ha habido deserciones de bancadas e incorporaciones a otras, pero nunca tan trascendentes como las que se perfilarán para el uno de octubre o antes, pues Morena y sus aliados ya debieron para ese entonces, tener garantizado su voto para hacer realidad el plan “C”.
Lo que hasta el momento no se sabe es de qué partido (PRI, PAN o Movimiento Ciudadano) será donde surja el tercer “Judas” de la democracia. Falta poco para saberlo quién será el tercero que haga feliz a Mario Delgado y le cumpla con el regalo que prometió para el presidente AMLO.










