Recibe AMLO “fuego amigo”

El final del sexenio del mandatario Andrés Manuel López Obrador, el de mayor popularidad en la historia de los presidentes de México, sufre hoy una embestida por parte Genaro García Luna, uno de sus adversarios que le sirvió de escudo para echarle leña a los gobiernos que le antecedieron, principalmente al de Felipe Calderón Hinojosa, y cuyos efectos, dice AMLO, hoy siguen sufriendo por parte del crimen organizado.

La inseguridad y el número de muertes fue uno de los principales rubros que el presidente AMLO se comprometió a combatir en su administración, pero lamentablemente no pudo. En su defensa, señala que este monstruo heredado es tan fuerte, que los grupos de poder de la oposición y el sector empresarial, hicieron de todo para ponerle zancadillas.

A menos de dos semanas de que deje el poder, el gobierno de AMLO enfrenta hoy una serie de acontecimientos que seguramente serán el botón negro de la camisa que no podrá cerrar y que todo lo que haya hecho de bueno se verá tirado a la borda, pues a leguas se ve que los dardos que le han soltado son tan mediáticos que el presidente hace esfuerzos sobrehumanos para salir bien librado de sus últimas mañaneras.

Esta tribuna “del pueblo” no ha servido para paliar los embates, primero por la “confusa” detención que se hiciera de Ismael “El Mayo” Zambada, de 76 años y que, a casi tres meses de su detención, las autoridades de inteligencia no saben cómo es que el narcotraficante más buscado del mundo, haya caído en las manos de la policía estadounidense sin que se haya desperdiciado una sola bala.

Las negociaciones bajo la mesa entre los hijos del Chapo Guzmán y la justicia de Estados Unidos, fue un duro golpe para AMLO, pues ha intentado saber sin éxito la realidad de este hecho que no ha dejado de ser noticia de primera plana en los medios nacionales, e incluso internacionales.

A este tema está la incertidumbre de qué va declarar “El Mayo”, en el sentido de quiénes serían los peces gordos que estarían involucrados en los negocios del narcotráfico. La guerra sin cuartel que disputan desde hace dos semanas los cárteles en Sinaloa, producto de la detención del líder, ha mostrado la poca eficiencia de las fuerzas armadas para detener un conflicto que tiene al borde de la histeria a la población de esta entidad del norte del país. 

Además, el hazme reír en este tema lo acaba de declarar uno de los mandos superiores de las fuerzas armadas al reconocer que no pueden controlar la situación debido a que no saben cuándo los grupos armados subversivos, dejarán de enfrentarse entre sí. Con estas declaraciones no le ayudan en nada al presidente y éste, tiene que sacar la experiencia para frenar la situación, aunque su postura muchas veces no sea congruente.

Un segundo golpe que no se lo esperaba lo sufrió del expresidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, quien, en su reciente visita a México, en un evento convocado por la élite de banqueros del mundo, dijo que la recién aprobada Reforma al Poder Judicial de la Federación destruirá la democracia y llevará al país directamente a una dictadura, a una tiranía.

El hecho no fue casual, evidentemente, y aunque el ex presidente haya dicho que había sido invitado desde un año atrás, el enfoque de su narrativa fue tan severo y tan importante viniendo de él, que López Obrador apenas pudo reaccionar diciendo que es de risa las opiniones de Zedillo sobre la Reforma Judicial.

Le respondió que Zedillo eliminó las pensiones, reprimió en Acteal, expulsó ministros, fue el que formó el Fobaproa y fue el responsable del error de diciembre. Sin embargo, el golpe dado ni Dios lo quita y fue justo lo que le pasó al presidente AMLO que apenas pudo reaccionar tres días después, debido a la celebración de los actos patrios.

Y este martes, los conservadores o malquerientes adversarios de la Cuarta Transformación socavaron un sonrisa para sus adentros, después de tanta derrota sufrida desde el 2 de junio pasado, cuando circularon cuatro hojas de una carta manuscrita que el abogado de Genaro García Luna  hizo llegar a los medios de comunicación, diciendo que el exsecretario de Seguridad Pública tiene pruebas documentales, videos, entrevistas y demás, sobre los nexos del presidente AMLO con los grandes capos de México.

Desde el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn, Nueva York, donde se encuentra recluido desde diciembre de 2019, denunció que “la información falsa aportada por el gobierno de México y los dichos contradictorios de los testigos fueron completamente desacreditados con evidencias, pruebas documentales, fotografías, declaraciones, jurados y resoluciones del Poder Judicial de Estados Unidos y México”.

Cierto o no, una semana bastó para echarle tierra a la política emprendida por el presidente AMLO que tendrá que sacar un as bajo la manga para intentar recomponer la opinión pública, no de sus agremiados, sino de más del 55 por ciento de los mexicanos que voto en contra y de los que no acudieron a las urnas.

Además, en “días hábiles”, apenas tiene siete, incluido el de hoy, para defenderse de los embates que seguramente vendrán en cascada y no se descarte que, en la cuestión mediática, salga por ahí otra voz “autorizada” para echar más “fuego amigo a la hoguera”.

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