PRD, hasta siempre

Era cuestión de tiempo. El Partido de la Revolución Democrática paso a mejor vida. El Instituto Nacional Electoral confirmó este jueves que el “sol se apagó para siempre” al no alcanzar el mínimo del tres por ciento de la votación nacional que dicho instituto debió haber alcanzado en las elecciones del 2 de junio pasado.

Un duro golpe que ya se venía venir desde antes de que iniciara la elección, y que su dirigente Jesús Zambrano se empeñaba en decir que alcanzarían la votación reglamentaria para mantener las prerrogativas.

Haya ayer el personal que trabajaba en el PRD sigue en la incógnita de qué pasara con ellos, pues no ha habido ninguna información sobre sí alcanzan liquidación y si el partido tiene el dinero para cumplir con la norma reglamentaria que exigen las autoridades electorales, en este caso, el INE.

El jueves, los integrantes del Consejo General del INE votaron 10 a favor por uno en contra de que se oficializara la desaparición del PRD, un partido que se fundó en el año de 1989 por el hoy líder moral, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el combativo izquierdista Porfirio Muñoz Ledo que en paz descanse, la hoy diputada federal Ifigenia Martínez y quien será la encargada de ponerle la banda presidencial a Claudia Sheinbaum, y el mismísimo Andrés Manuel López Obrador, quien después de encabezar la bandera de este partido, lo abandonó para refugiarse a los brazos de Morena.

Ellos fueron los artífices del resurgimiento del PRD y que fueron abandonando por a poco, con excepción de Muñoz Ledo, quien murió enarbolando esta camiseta opositora. Cárdenas, aunque está alejado de los escenarios, ha manifestado su apoyo a Claudia Sheinbaum, hecho que le dio resultado pues su hijo Lázaro Cárdenas Batel, será miembro de su gabinete, y la reconocida política Ifigenia, ya grande de edad, enarbola la playera de Morena.

Mención aparte merece Andrés Manuel López Obrador, quien tuvo la visión de salirse del PRD para registrar a Morena como su nuevo movimiento político, tanto que éste lo llevó a la presidencia de la República.

Quizás el mayor fracaso en cuanto a decisiones tomadas fue el que el Sol Azteca haya decidido ir en coalición en casi todo el territorio mexicano con los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional en las pasadas elecciones presidenciales.

Los expertos han señalado que esto le resto presencia y, por consiguiente, votos, que lo orillaron a perder su registro, aunado a los malos manejos en los estados, donde muchos hicieron de las finanzas de este partido su mina de oro.

Los dirigentes del PRD, siempre enfrascados en luchas internas, fueron parte medular de su caída. El PRD apenas alcanzó el 1.86% de los votos durante la elección presidencial pasada, donde la mayoría de su militancia prefirió migrar a Morena que quedarse en un partido donde sus líderes se comían todos los recursos, sin impulsar nuevas formas de reclutamiento de miembros.

Lo cierto es que el PRD pasó a mejor vida y como sucede en todas las familias, si la cabeza no levanta, el cuerpo tiende a desvanecerse. El representante del ahora extinto partido ante el INE, Ángel Ávila, responsabilizó la desaparición del partido a los ‘excesos’ tanto de Morena como del presidente López Obrador y del crimen organizado durante la campaña y la elección.

En 1997, el PRD obtuvo su primer gran victoria electoral al ganar la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas, quién se lanzó como candidato a la presidencia de México en el año 2000, quedando en tercer lugar tras competir contra Francisco Labastida, del PRI y, Vicente Fox, del PAN, quién a la postre fue el primer presidente de oposición de la historia moderna del país.

En el 2006 el PRD, ahora con Andrés Manuel López Obrador, el partido se quedó a las puertas de la presidencia al perder una reñida elección contra Felipe Calderón y el PAN. Nuevamente en 2012, AMLO se lanzó como candidato a la presidencia, quedando segundo en la elección ante Enrique Peña Nieto y la coalición encabezada por el PRI.

Sólo quedará el recuerdo de un partido que le dio vida al debate, que fue la esperanza de las clases pobres, pero que, con el paso del tiempo, desvío sus principios, colocándose como un partido que llenó de dinero las bolsas de muchos dirigentes, hoy en la comodidad de Morena, sin que tengan un mínimo de arrepentimiento.

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