En Arriaga es fácil torcer la ley e informar en línea
Fue más el escándalo mediático que el tiempo que duró la detención arriba de una de las camionetas de las fuerzas armadas, esas que se unirán al servicio de la Secretaría de la Defensa Nacional, de Gonzalo Moguel Alonso, hijo de Yolanda Alonso de los Santos, la alcaldesa que rindió, por otra parte, su Informe de gobierno a través de las redes sociales por el miedo a ser abucheada.
En el caso de su hijo, pudo más el convencimiento monetario que el ejercicio de la aplicación de la ley. Al junior lo detuvo la mañana del miércoles elementos de la Guardia Nacional. Imágenes difundidas por esta casa editorial así lo demuestran.
No se dijo el motivo de la detención, pero todo hace suponer, ante el silencio total de la autoridad competente, que se aplicó una orden de aprehensión que estaba reinando en el ambiente por varios delitos que inculpan al joven heredero, pero principalmente, por la muerte de un amigo suyo con el que andaba de parranda, a finales del año pasado, y tras un accidente automovilístico, éste murió.
En aquel entonces, “Chalito Jr.”, como “cariñosamente” le llaman en aquel municipio de la Costa Chica de Chiapas, logró escapar, dejando su unidad abandonada y el cuerpo de la víctima. Otro percance en mayo del año pasado, provocó que cuatro personas que iban en un taxi resultaran heridas, dos de ellos menores de edad, y todo hace suponer que no se hizo cargo de los daños.
Al final él no tendría la culpa si la autoridad local se “prostituyó” defendiendo al hijo de la alcaldesa y protegiéndolo de toda responsabilidad. Sí este fuera el caso, las propias víctimas o sus familiares debieron continuar con su demanda, pero quizás dejaron de hacerlo por temor a represalias y eso, hasta cierto punto, se entiende.
A pesar de poner en contexto las malas pasadas que ha tenido Gonzalo, lo que se cuestiona es porqué el cuerpo policiaco que hizo la detención del presunto inculpado lo dejó en libertad. Nadie explica por qué no se desmintió o se confirma que el joven haya sido detenido por tener un expediente ministerial abierto y sí en realidad fue asegurado con droga y un arma.
Todo esto deja mal parado a las autoridades de justicia y da un golpe con picahielo a la política del gobierno federal que asegura que la creación de la Guardia Nacional e incorporada a la Sedena es lo mejor que le puede pasar al país.
Lo decimos por varias inconsistencias que se presentaron en este hecho que llama la atención por tratarse de una persona que ha estado en el ojo del huracán, por la mala conducta exhibida en estos años en que su señora madre ha sido la que ha gobernado el municipio de Arriaga.
Una de ellas es que pasaron más de 48 horas del suceso y no hubo un comunicado oficial que detallara la detención del joven como obra en videos e imágenes fotográficas que circularon en redes sociales el momento mismo de los hechos.
En los círculos políticos adversos a la alcaldesa se dio a conocer que efectivamente fue detenido, pero liberado sin pisar la oficina del ministerio público. La causa, mucho dinero que soltó la alcaldesa y que se justicia hasta cierto punto, pues qué no haría una madre por proteger a su vástago.
Además, 500 mil pesos, como se rumora en los pasillos de la presidencia municipal de Arriaga, fueron los que dio la familia para que liberaran a “Chalito”, pues fue una ganga para los bolsillos de esta familia que está a días para dejar el poder.
El argumento nada válido de la Guardia Nacional fue que dejaron libre al junior por tratarse de una falta administrativa al no traer placa la unidad que conducía. En primera, esta corporación no tiene las facultades para sancionar administrativamente faltas al reglamento de tránsito, aunque sí procedería si en la detención hayan encontrado droga y arma de fuego, como se dijo.
Si esto último fuera el caso, es evidente que tuvo que ser detenido por ser delitos graves, de índole federal.
Lo que haya sido, para no permitir que se hagan novelas alrededor de este caso, la presidenta municipal Yolanda Alonso de los Santos debió haber tenido la delicadeza de informar lo que aconteció realmente. Al no hacerlo, permite que lo que rodea en los hechos con su hijo, se convierta en rumores que tienden a darle legitimidad así sean falacias.
Tampoco quisiéramos pensar que las tareas emprendidas por la alcaldesa en favor del partido en el poder en las elecciones pasadas, hayan sido el factor para torcer la ley. Esperáremos que haya una voz autorizada que por lo menos salga a desmentir lo que se dice de la familia Alonso de los Santos.
Y como colofón a esta novela que está por concluir, la alcaldesa, quizás para ahorrarse unos pesos, decidió dar su último informe de gobierno a través de sus redes sociales, donde apenas 35 personas se conectaron para ver la presentación en un vídeo grabado con antelación. Qué cosas estas de la política y del tráfico de influencias










