Urge programa para rescatar red de agua potable y alcantarillado

Las lluvias que empezaron a caer en la capital chiapaneca recuerdan el pasado infructuoso de una docena de alcaldes, como mínimo, que en sus políticas públicas han enjaretado en la cara a los tuxtlecos que, por la falta de apoyo federal y estatal, no se ha podido remediar el problema ancestral que se padece en la red de alcantarillado y agua potable.
Hasta el cansancio se ha dicho que la tubería está dañada, picada, obsoleta. En cada trienio, los alcaldes que han tomado las riendas del municipio han prometido iniciar un plan para cambiarla. El problema data de hace más de 30 años, y ninguna autoridad municipal inició con un proyecto integral para repararla en su totalidad.
El ejemplo de esta desatención son las fugas de agua que se registran en la ciudad, las cuales generan más destrucción pues provocan hoyancos y en general deterioro de las calles, pero, básicamente, el que millones de litros de agua se desperdicien y vayan a terminar al Río Grijalva, donde desembocan todos los afluentes que atraviesan la ciudad capital de Tuxtla Gutiérrez.  La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos lo ha dicho una y otra vez, hay ciudades que desperdician el líquido por tanta fuga y Tuxtla lidera esta problemática en el país.
A mitad de la semana pasada, en Tuxtla cayó un mega aguacero que desquició algunas zonas de la ciudad al provocar encharcamientos, anegaciones en viviendas y aunque no hubo lesionados ni pérdidas humanas, rompió un tubo, que, a decir del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, tiene 40 años que no se había cambiado y que afectó a 36 colonias de la zona sur poniente, por la zona de Terán.
Pero no sólo se padece de ello, también existen infinidad de problemas en banquetas, cables sueltos, tapaderas de drenajes rotos. Este panorama se visualiza mejor en el centro de la ciudad, donde el legendario exalcalde Yassir Vázquez Hernández dejó una porquería su famosa obra ¡Que viva el centro!
En el periodo de Fernando Castellanos quedó estancado un programa de mantenimiento y construcción de banquetas, así como un manual de diseño urbano que contendría tipo señalética, lámparas y bancas para autobuses.  Sin duda, buenos intentos, pero que quedaron en el tintero.
Es cierto, cuesta mucho dinero, pero urge que se empiece con este programa. Sectorizar su programación y que se encabece un proyecto a unos tres o cuatro trienios, tiempo que dure el cambio de la tubería de agua potable y drenaje. Vale decir que en algunas zonas de la ciudad ya se ha empezado, pero son obras obligadas por el colapso que ha tenido la infraestructura por el registro de sismos y lluvias atípicas que han azotado a la capital en la última década.
Si somos más rigoristas, esos más de 800 millones de pesos que Juan Sabines Guerrero pidió prestados siendo alcalde de Tuxtla hubiesen sido canalizados para este rubro, y hoy en lugar de echarle pestes como el peor gobernante municipal y estatal que ha tenido Chiapas, estuviera gozando de una popularidad, que hasta los habitantes le permitirían traer a competir a su junior para un puesto de representación popular, como es su intención.
O siendo más optimistas, si la mitad de los casi 20 mil millones de pesos que desapareció cuando fue ejecutivo estatal se hubieran invertido para Tuxtla, hoy estaría la capital compitiendo como las mejores ciudades del país.
Sin embargo, no es tarde para empezar a recomponer la madeja. Estamos seguros que el mandatario chiapaneco, Rutilio Escandón Cadenas, tiene entre sus pendientes, antes de que concluya su administración, dejar etiquetados los primeros recursos para emprender el proyecto que tanto priistas, panistas y morenistas, los partidos que han gobernado la ciudad, dejaron de hacer.
Conforme pasen los años, los efectos negativos del cambio climático causarán afectaciones como la del miércoles pasado. Si continúa lloviendo con intensidad, irán surgiendo los focos rojos en el subsuelo. Y no sólo debajo de la tierra, sino en la superficie, donde las viviendas cuentan con medidores y tubería picada, obsoleta, los cuales hacen falta cambiarlos, y no a cuenta del consumidor, sino del recurso que se aporta con el pago de los impuestos.
Por eso decimos que urge presentar un ambicioso programa que abata la condición de deterioro de la red de drenaje y alcantarillado para no correr el riesgo de que el día de mañana toda la ciudad se quede sin el suministro de agua potable, ni se tengan fugas de aguas negras sobre la ciudad y sus colonias. Otro factor son las tomas clandestinas que agravan el problema, pero en todo ello, la autoridad municipal y estatal tiene la palabra.

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