¿Y los 21 desaparecidos? Cuestionan activismo del párroco Marcelo

Ahora que algún demente acabó con la vida del párroco Marcelo Pérez Pérez, han surgido algunas preguntas que a la vista de todos no tienen respuesta, pero que la autoridad judicial y la eclesiástica deben conocer a fondo en el municipio de Pantelhó.

Nos referimos a la supuesta relación que el activista y defensor de los derechos humano pudo tener con el grupo denominado autodefensas “El Machete”, que surgió en apariencia para contrarrestar la ola de arbitrariedades que cometía y sigue realizando la organización familiar llamada “Los Herrera”.

Resulta que después del trágico suceso, las alarmas se encendieron en la Iglesia Católica, en las organizaciones de derechos humanos, en las agrupaciones de activistas, en organismo internacionales y principalmente en los entes que componen el gobierno federal y estatal, por la necesidad del esclarecimiento del crimen pues sus repercusiones tienen latente un problema de tipo social en el futuro inmediato.

Todos están ocupados en atender la situación para que no haya una convulsión que empeore la situación, y eso, claro está, es muy bueno, porque lo primero que hay que hacer es investigar a los posibles adversarios del párroco, capaces de llegar a las últimas consecuencias para que éste no siguiera estropeando sus planes de sometimiento de las clases más pobres en la zona Altos de Chiapas.

En estas mismas líneas ya se dejó asentado que la muerte del padre Marcelo podría ser el factor que se estaba esperando para que la sociedad, especialmente la de las zonas indígenas, se levante para protestar justicia y caiga quien caiga, se aplique todo el peso de la ley contra los autores materiales e intelectuales de este artero crimen.

Sin embargo, del otro lado de la historia, se dibuja otro escenario donde el párroco no fue bien visto en sus acciones, y contrarias a su lucha de defensoría, hay personas que se sienten agredidas con su proceder y hasta lo responsabilizan de tener metidas las manos en la desaparición de las 21 personas, supuestamente afines al grupo “Los Herrera”, quienes fueron “sacrificados” como señal de escarmiento por los atropellos que cometió esta última agrupación, coludida y amparada bajo la protección del entonces vigente Partido de la Revolución Democrática.

La señora Francisca Fidencia Morales Monterrosa, madre de Luis Fernando Aguilar Moreno, jura y perjura que el párroco tuvo metidas las manos hasta la cocina en su desaparición. En un video que circula en redes sociales, la septuagenaria asegura que el mismo día -el 26 de julio de 2021-, fueron 24 personas las que fueron exhibidas, amarradas de las manos, en el quiosco del municipio de Pantelhó y en esa ocasión, estuvo presente el párroco. Tres de ellos fueron liberados y gozan de cabal salud.

Videos del momento evidencian la presencia del clérigo, y con base en ello, la señora y su hijo, acusan directamente al párroco Marcelo Pérez Pérez de ser el responsable. Aseguran tener las pruebas, mismas que fueron entregadas a la Secretaría General de Gobierno, cuya titular Cecilia Flores no se ha negado a apoyarlos, pero la realidad es que no ha hecho nada para llegar a encontrar con las personas, así estas estén vivas o muertas.

La acusación es directa y sin intermediarios. La señora Francisca Fidencia señala que el párroco, contrario a la opinión generalizada de toda la gente de que era un buen hombre, un mejor luchador social y un extraordinario servidor de Dios, acabó con la paz que tenía el municipio de Pantelhó.

El que diga que “fue el demonio andando” encierra un duro golpe a la actividad del clérigo. Pensar que la señora no está en sus cinco sentidos sería una falta de respeto a su persona, cuando las protestas que ha realizado en la capital del estado y en San Cristóbal de Las Casas, se visualizan como una persona cuerda, con lógica en sus pronunciamientos, y si con ello hubiese alguna duda, su hijo que lo acompaña, mantiene una seguridad inquebrantable de que su lucha no es en vano.

Su hermano, su sobrino y su tío – Luis Fernando Aguilar Moreno, Raúl Ramos Cancino, Alfonso de Jesús Morales- son la razón de sus protestas. “Lo que digo es cierto y lo sostengo porque hay pruebas de la participación del padre; desafortunadamente hoy ya no está, debe estar rindiendo cuenta con Dios”.

Esto que parece una simple declaración encierra muchos misterios, porque como dicen los familiares de estos tres desaparecidos, con el párroco han movido cielo, mar y tierra para esclarecer su asesinato, pero con los “21, nada”.

Ni el propio ex presidente de México ni autoridad alguna de justicia han podido responder por el reclamo, “hay gato encerrado para no actuar”, cita la señora cuando recuerda la ocasión en que logró acercarse a Andrés Manuel López Obrador, en una de sus giras por la entidad.

Su esperanza es que la presidenta Claudia Sheinbaum y el próximo gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, actúen y encuentren a los desaparecidos, pues el descaro de “El Machete” se ha hecho evidente recientemente cuando estuvo en la capital del estado para exigir que el nuevo Concejal Municipal de Pantelhó sea encabezado por su gente.

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