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Editorial

Unicach logra pagar adeudos

Los derechos laborales de los trabajadores en general deben ser siempre respetados, y así lo establece la Constitución de México en su artículo 123 que establece las garantías sociales o colectivas. En materia educativa dejó de lado el que el servicio de los profesores se sujetara a la evaluación obligatoria de su desempeño.

Las nuevas normas asentadas en la Carta Magna citan que un trabajador debe tener salario, jornada de trabajo específica de ocho horas, días de descanso, vacaciones y aguinaldo, y deben estar contenidos en un contrato individual o colectivo.

Hasta ahí nadie que solicite empleo desconoce estas obviedades y aún más, se debe respetar el escalafón, los ascensos, la libre asociación, la seguridad social, la huelga, entre otros derechos.

Este preámbulo se cita porque en la Universidad de Ciencias y Artes (Unicach), desde antaño, las manifestaciones y protestas de los integrantes del sindicato eran una constante para presionar a los rectores para que les cumplieran no sólo ello, sino hasta caprichos que se les ocurría y que, para no tener problemas, el rector en turno accedía, a sabiendas que dicha decisión iba en detrimento de la economía de la Universidad, y de la educación.

Estas peticiones de exigir a la Unicach recursos para celebrar fiestas y pachangas de fin de año, Día del Padre, Días de las Madres, Día del Niño y todo aquel santo del que fuera devoto el dirigente sindical, mermó las finanzas de la universidad. Lógico que cuando se tenía que cumplir con los requerimientos de ley en favor de la base trabajadora, la universidad ya no tenía recursos, por lo que se fue rezagando hasta quedar en bancarrota.

La impuntualidad para cubrir los pagos molestó a profesores y administrativos, razón por la cual los obligó a salir a protestar. Los líderes saben y conocen este entramado, pero se hacían los que no sabían nada y culpan de todos ello a los integrantes de la Rectoría en turno.

Hace no menos de dos semanas, el rector Juan José Solórzano Marcial, dijo que, con el apoyo del gobierno del estado, con acciones de austeridad al interior de la misma, se daría cumplimiento para este 15 de mayo pasado, con los pagos correspondientes faltantes en la nómina de cada uno de los trabajadores de base y de confianza. Citó que dárselos directamente evitaría el manoseo que antes hacían del recurso los dirigentes sindicales.

Sin duda una jugada maestra para sensibilizar tanto a maestros como a personal de confianza. Los números en cuanto a adeudos eran escalofriantes, aunque al día de hoy gozan de cabal salud. Tan es así que el monto histórico de los diversos adeudos vigentes al iniciar la presente administración era de mil 38 millones de pesos.

Por citar un ejemplo en este mes de mayo que está por finalizar, quedó cubierto el adeudo con el INFONAVIT que ascendía a 76 millones de pesos y que databa desde hace cuatro años, en el 2018. Lo mismo sucede con el SAT, institución financiera a la que se le han saldado todos los adeudos.

Al Sistema de Administración Tributaria se le realizaron los primeros pagos por un monto superior a los 184 millones de pesos en el 2021 y se logró una aportación extraordinaria por 486 millones de pesos para saldar la totalidad de los adeudos en este 2022.

En menos de dos años, el rector Solórzano Marcial ajustó y resolvió el desbarajuste que se había propiciado en cuando a los adeudos fiscales que se arrastraban del año 2016 al 2020.

Como colofón a esta tragedia financiera, la Unicach signo convenios con el Instituto Mexicano del Seguro Social para regularizar adeudos. Un primer pago por 45 millones de pesos da como bueno la palabra empeñada, y principalmente los trabajadores gozan del servicio que dicho Instituto les brinda.

A esta maquinaría de logros que se alcanzaron a base de gestión en las más altas esferas políticas, el rector ha hecho público el agradecimiento al gobernador Rutilio Escandón Cadenas, el principal aliado, quien, con su intervención, se ha logrado sanar las finanzas de la Unicach y que no se tengan más motivos banales para salir a protestar por parte de la base trabajadora.

Si con esto los líderes sindicales no entienden que lo único que tienen que hacer es trabajar para sacar adelante la educación de cientos de jóvenes, entonces “a otra cosa mariposa” y aplicarles la ley si no entienden de razones. Es lo justo.

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