Pusilánimes personajes de seguridad pretenden causar miedo

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En los mandos medios y superiores de la Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana no han entendido que la política de seguridad que se emprenderá a partir del 8 de diciembre próximo no tiene nada que ver con las consignas de miedo que quieren infundir a la población, generando noticias falsas.

Esos pusilánimes servidores públicos nada ganan con difundir escenarios colaterales que conlleven a vivir con el “Jesús en la boca” y si lo hacen con el afán de mostrar poderío están muy equivocados. Alguien tiene que decirles que no se vale hacer bajezas para presionar a las nuevas autoridades que están por llegar dentro de 25 días a sus nuevos encargos.

El lunes por la mañana, elementos de las fuerzas castrenses, acompañadas de la policía estatal, realizaron el aseguramiento de un fuerte cargamento de armas que utiliza el crimen organizado. La Fiscalía General de la República dio detalles del decomiso efectuado en el operativo, aunque es preciso aclarar que en su comunicado nunca dio a conocer la detención de algún importante líder de alguna célula criminal.

Sin embargo, el reporte que le llegó a su escritorio al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, mismo que leyó en la mañanera, no coincide con la realidad, y lo más sorprendente y delicado de ello es que desde dentro de las instancias de seguridad de Chiapas, le hayan dado una información tergiversada, dolosa, que lo deja mal parado y al mismo tiempo, evidencia que dentro de las instituciones oficiales se vive una férrea pelea de poder entre quienes podrían estar involucrados en hechos no precisamente que ronden en el “bien común”.

En campaña y ya como gobernador electo, Eduardo Ramírez Aguilar ha sido claro al señalar que su gobierno será conducido con respeto y determinación para poner orden y mano firme en los temas de seguridad.

Está más que claro que se han vuelto visibles las acciones de funcionarios que su proceder no corresponde a una realidad donde la prioridad debe ser el cuidado y protección de ciudadano. Al contrario, meten la mano en crear confusión y desinformación a través de plataformas digitales que están a su servicio, del uso de troles en redes sociales con la malévola intención de mantenerse inmersos en el linchamiento mediático.

Al verse amenazados porque se les acabarán sus privilegios e intereses, actúan con dolo, se auto promueven como seres indispensables y necesarios en su función pública. Sin embargo, su juego sucio no les alcanzará para seguir con sus pervertidas acciones en detrimento del servicio público.

Lo que no quieren entender ni ver es que Eduardo Ramírez Aguilar, el gobernador electo, cuenta con el respaldo, confianza y legitimidad política y social para tomar las mejores determinaciones que él considera en el manejo de la seguridad pública del estado chiapaneco.

Deben entenderlo, Ramírez Aguilar no caerá en el juego de quienes, ante su llegada, pretendan sacar raja o tajada, para mantener en juego sus propios intereses pervertidos.

Pero además y lo más importante, al gobernador Ramírez no se le podrá cuestionar sobre las decisiones y designaciones que pretenda hacer sobre los responsables de las áreas de seguridad en el estado, desde mandos medios hasta superiores, pues de forma anticipada el sostuvo que asumirá la responsabilidad directa de las acciones que se emprenderán en la materia desde el primer minuto de su gestión.

Ello indica que habrá una limpia completa, generalizada, en los departamentos de las instituciones de seguridad en Chiapas, lo que significa que su diagnóstico que debe tener en su escritorio, es de una corrupción de medidas desproporcionales, situación que lo obliga a actuar con responsabilidad, pero ante todo, el mandatario debe tener claro que no sólo es con despedir a los malos jefes policiacos, sino que tiene iniciar una cascada de denuncias y responsabilidades penales para todo aquél que haya abusado de su cargo.

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