Consultar a mano alzada la castración química
En México, en la mayoría de los casos, nuestros flamantes líderes sociales o políticos se abstienen a fijar posturas duras o cuestionables para no meterse en “camisa de once varas”. Casos como la despenalización del aborto, la castración química contra violadores o atreverse a considerar como terrorismo los acontecimientos de extrema violencia que ocurren en el país, están vetados o vedados en su narrativa por la sencilla razón de que aceptar remediar bajo las mismas circunstancias estos temas es traicionar principios y valores.
Acaso el que algunos funcionarios de primer nivel estén señalados de estar coludidos con los grupos del crimen organizado -por lo menos toda su logística política así lo hace creer-, no significa que esto sea un delito menor al que comete un sujeto cualquiera que viole o abuse sexualmente de una mujer u hombre. En ambos casos las consecuencias son fatales.
En este contexto, en la semana que acaba de terminar causó mucho ruido en las redes sociales la declaración que hizo el gobernador electo de Puebla, Alejandro Armenta, quien dijo que enviará al Congreso de dicho estado una iniciativa para castigar a los abusadores sexuales con la castración química, es decir, la administración de un químico que disminuye la libido.
El argumento del morenista es que no hay castigos ejemplares para los tipos que cometen los actos atroces que destruyen la autoestima de las mujeres y ponen en una situación de indefensión y prepotencia a la familia, además de que le da un golpe bajo al propio gobierno de la Cuarta Transformación al señalar que no ha sido eficaz en los procesos de reintegración social pues “los agresores sexuales que salen de prisión pueden reincidir debido a que sus impulsos sexuales no se ven limitados”.
Un tema por demás candente, claro, nada comparable con la muerte en la guillotina, en la silla eléctrica o morir ahorcados, como lo practican en estos tiempos de la nueva revolución tecnológica, países como Rusia, Estados Unidos, Estonia, y otros más, que aplican la castración química, principalmente contra violadores de la niñez.
La pregunta es si este estado, donde más del 80 por ciento de la población es católica, permitirá que se aplique como castigo la propuesta del morenista, además de que si su propio partido le dejará que actúe bajo estas circunstancias o lo obliguen a tomar otras medidas cautelares.
Tampoco se puede inferir en este momento, desde este lado del país, que a pesar de que haya ganado con amplia ventaja sobre sus oponentes, Armenta esté utilizando el tema para elevar sus bonos para tomar las riendas de la gubernatura con un respaldo popular que en los corrillos políticos aseguran que no lo obtuvo holgadamente como lo dio a conocer el órgano electoral poblano.
Esta iniciativa contra los agresores sexuales ya la había presentado en el pleno del Senado en el año 2021, por lo que a cómo están las cosas en el país, y ante los números elevados de casos, la ciudadanía, nos atrevemos a decir, no estaría en desacuerdo en aplicar este método que reduce el deseo sexual.
Y como en el interior de los propios partidos políticos, hay quienes pugnan porque la castración sea total, como escarmiento para que quien intente hacer semejante atrocidad de violar sexualmente a una mujer y sobre todo en su condición de ser menor de edad, no estaría nada mal que la autoridad deje de expresar comentarios a favor o en contra.
Lo que en realidad debe hacer, para copiar la fórmula ganadora de los debates que empoderó Morena sobre sus adversarios, es que consulte a mano alzada si la población quiere que se aplique la castración.
Lo mismo aplicaría para la despenalización del aborto y no esperar a que los legisladores de los estados que aún tienen encajonada la propuesta, se decidan a votarla.
Se imaginan que dentro del Congreso de la Unión los diputados y los senadores, como representantes del pueblo, hagan el simulacro de una votación a mano alzada para castigar a los que delinquen “bajo esta modalidad”.
Como bien nos han enseñado en este corto tiempo que ha gobernado Morena, hay que acelerar los procesos y someter a votación que se castigue o se solapen las fechorías de gente que no piensa y actúa como todos los mexicanos. Así es que apresuren el proceso de la consulta popular. La población en verdad que se los agradecerá.










