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El guiño de Sabines a Ebrard, inapropiado

Editorial

El guiño de Sabines a Ebrard, inapropiado

Ahora que la Secretaría de Relaciones Exteriores evaluó el trabajo de los consulados en Estados Unidos de Norteamérica, no fue sorpresa para nadie que en el análisis no aparezca el de Orlando, Florida, en el que finge dirigir el ex gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, a quien por dónde quiera que se le busque, lo tachan de ser un ser improductivo y sólo se sostiene porque le sabe algo y chantajea a quienes lo encumbraron en dicho puesto.

La cancillería consagró y destacó el trabajo realizado en el primer semestre de este año a los consulados de Dallas, Chicago, Houston, Los Ángeles y Nueva York. Como ven, no aparece en esta prestigiada lista el de Orlando, Florida.

En primer lugar, el resultado, por si estaba alguien preocupado, es normal cuando en el antecedente como gobernador de Chiapas en el sexenio 2006-20212, Juan Sabines no gobernó, sólo se dedicó a tomar la administración como el botín que los buscadores de tesoros añoran, pero éstos últimos, sufren y se exponen a peligros a costa de su vida para lograr su meta. En el caso Sabines hay un abismo de diferencias: Llegaba a los eventos 12 horas después o incluso tras dejar plantados a los organizadores, ordenaba a horas fuera de lo normal, que se hiciera un simulacro de evento para que al otro día lo registraran los medios de comunicación.

Con sus programas patito, la falta de respeto al pueblo de Chiapas fue evidente. Por eso decimos que no sorprende que la SRE haya emitido resultados de los consulados en la que no aparece el trasnochado de Sabines Guerrero.

En el Consulado de Orlando, Florida, claro está, recibe una beca que inició con Enrique Peña Nieto, a quien lo sindican de protegerlo a pesar del robo descarado que hizo de los programas impulsados por el gobierno chiapaneco.  José Meade Kuribreña, ex titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, fue el encargado de darle el cargo diplomático en el mayor de los sigilos un primero de julio de hace siete años.

Posteriormente, a la salida de Peña y con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, se pensó erróneamente que el ex mandatario sería juzgado ante la serie de irregularidades que cometió como gobernador. Las mentiras a su gobierno, documentadas con pelos y señales en estas páginas del rotativo y otros medios de comunicación, no han sido suficientes para enjuiciar a un sujeto que no sólo se burló de Chiapas, sino que pisoteó su dignidad y además los dejó en bancarrota, una difícil situación que hoy en día la viven miles de habitantes de esta entidad.

Si el Consulado de Orlando no aumentó la cantidad de trámites atendidos en comparación a los años anteriores al 2022 y no aparece ni por error en la tramitología de la red consular mexicana en el mundo, es quizás, y lo más seguro, que su representante diplomático se encontraba la mayor parte del año en Acapulco, donde tiene varias “casitas de interés social”, disfrutando del sol, mar y una que otra bebida refrescante.

Juan Sabines Guerrero es para desgracia de Chiapas, el menos productivo en las cifras halagadoras que dio Relaciones Exteriores. Su protagonismo y promoción, como lo hizo hace más de un mes “respaldando la política que emprende el canciller Marcelo Ebrard, sólo por quedar bien con el candidato presidenciable”, no le sirvieron de nada. Su trabajo es oscuro, rayando en la mediocridad.

Este accionar de Sabines trae a la memoria varios comentarios que hicieron en su momento, políticos y periodistas, como el que el ex gobernador es “como una papa caliente a la que nadie quiere tocar, pero hay que colocar en algún lado”. A él se le recuerda por sus acciones de persecución política contra todo aquél que le llevara la contraria a sus decisiones en la administración pública.

Hoy lo cuestionable no es que el Cónsul de Orlando, Florida no se acerque a los estándares de productividad, sino a 16 años de haber abandonado el poder no haya nadie, ni siquiera AMLO, que lo llame a cuentas, que lo cese del consulado y le abran un expediente, como acaba de suceder, por lo menos mediáticamente con el ex presidente Enrique Peña Nieto.

Ahora que los más enterados dicen que si Peña fuera enjuiciado, la investigación contra Sabines sería parte sustantiva, y de primera mano, ya que tiene mucha cola que le pisen. También cabe la posibilidad que Marcelo Ebrard se blinde para que Sabines no busque treparse como chango, intentando pelarle los dientes al canciller para hacerse el gracioso y le sigan solapando sus irresponsabilidades.

En español esto significa que el guiño que intentó darle Sabines a Marcelo Ebrard, tirándose al suelo por él, como su candidato a la presidencia de la República, simplemente fue inapropiado.

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