En verdad que hay que ser cara dura para seguir aferrándose a la diputación como una forma de blindarse a la serie de actos de corrupción que pesan sobre la cabeza de José Uriel Estrada Martínez, ex auditor superior del estado y hoy “digno” representante de los pueblos originarios, con la legislatura que usurpó en el distrito VIII con cabecera en Simojovel de Allende.
El representante de “dedo” de los indígenas no sabe cómo escudarse de los dardos que le embarran en su cara los medios de comunicación por su triste y corrupto paso por la Auditoría Superior del Estado (ASE), de donde de la noche a la mañana se convirtió en uno de los hombres más adinerados del estado de Chiapas.
En los corrillos del Palacio Legislativo se le observa cómo sale de su oficina para pasearse por los alrededores de la sala de sesiones para que algún diputado o diputada que se encuentre a su paso, lo salude y le haga plática. En realidad, nadie lo pela, lo evaden para no ser considerado amigo o tapadera de sus corruptelas.
Se siente la orfandad por la que atraviesa este sujeto de marras que hizo de todo como funcionario de la Cuarta Transformación para que, en el sexenio pasado, sus cuentas bancarias estén a tope y muchas de estas a nombre de familiares y prestanombres que le cubren sus transas que hizo para llenar sus bolsillos con operaciones de extorsión, de las que, por cierto, existen en expedientes penales, pero que la Fiscalía General del Estado se ha negado a investigar.
Ahora resulta que el diputado en mención puede abrir la boca para decir barbaridades sobre temas que no tienen que ver con su función legislativa ni la jurisdicción por la que fue elegido y que debiera representar con dignidad.
El usurpador de la diputación se atrevió, en ese afán de sentirse vigente y escuchado, a decir que la frontera sur de México, que la integran los municipios que conforman el Soconusco, tiene el reto de controlarse para convertirse en tema de seguridad nacional.
¿Sabrá el legislador de qué está hablando? Sobre todo, cuando asume ser una buena persona cuando dice que se tiene que “aprender a vivir con la migración, con amor a estas personas que viajan viéndolos como aliados y no como enemigos».
Quién puede hablar de amor cuando en su paso por la ASE destruyó la armonía de muchos hogares chiapanecos, al fincarle a sus trabajadores que no accedían a sus presiones, delitos con el propósito de correrlos, propósito que cumplió, aunque hoy haya decenas de denuncias por despido injustificado.
Ese no era amor como el dice que hay que tener con la migración, y ahora, como para darle plusvalía a su “conocimiento” dicta cátedra al decir que la persona que se le denomina migrante es aquella “que por diversas situaciones decide cambiar su lugar de residencia y establecer un destino diferente, con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida”.
Sin duda que hasta brujo nos ha salido este sujeto que dice que quien migra es porque requiere cambiar su estatus. Los periodistas que cubren la fuente del Congreso de la Unión se sorprendieron cuando el legislador les daba clases del porqué la migración se ha convertido en tema de discusión cada día.
“Este fenómeno se genera por situaciones políticas, sociales, inseguridad, salud; cuando los migrantes ingresan a México corren riesgos adicionales que ponen en riesgo su integridad física, dignidad e inclusive su vida”.
Para dar clases de historia no está en el Congreso de Chiapas, en todo caso, que proponga qué se requiere de inmediato para darle solución o por lo menos paliar este cáncer que ahoga ya a las familias de Chiapas, principalmente a las que viven en toda la franja costera y la zona Metropolitana del estado de Chiapas, sin excluir a Comitán o Palenque.
La demagogia es parte de su forma de ser pues el discurso malévolo que les dictó a los reporteros queda ahí en una diatriba de palabrería, con la que quiere demostrar estar empapado de la problemática social que trae consigo la migración. Insistimos, a reserva de que algún valiente inicie con la petición de desafuero del legislador para que se le investigue, Estrada Martínez seguirá tratando de seguir la dinámica de engañabobos. Será mejor que se quede callado y renuncie a su escaño para que aclare todas denuncias que tiene en cuenta, pues si no lo hace y la LXIX Legislatura no lo promueve, el mensaje que estarán dando a la ciudadanía es que la impunidad prevalecerá, muy a pesar de que la intención y el compromiso asumido por el nuevo gobierno es que ésta se erradique, que no haya más corrupción










