- En Tuxtla, SCLC y Tapachula marchan mujeres para exigir un alto a la violencia de género y justicia para víctimas
Cinthia Ruiz/ Valeria Córdova / Janet Hernández / Diario de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez
Cada 8 de marzo, las calles se transforman en un espacio de memoria, denuncia y resistencia. La marcha del Día Internacional de la Mujer reúne a cientos de mujeres que salen a caminar no por costumbre, sino por la necesidad de exigir justicia frente a la violencia que siguen enfrentando.
Desde el boulevard Belisario Domínguez hasta el Parque Central, frente a la sede de gobierno, la marea morada avanza entre consignas, pancartas y voces que se levantan con fuerza. Mujeres de distintas edades participan: jóvenes, madres, adultas e incluso niñas que caminan junto a sus familias. Algunas marchas con el rostro serio, otras con lágrimas, gritos que se convierte en un grito colectivo.
Las cartulinas moradas y los carteles con nombres de mujeres desaparecidas o víctimas de feminicidio se hacen visibles entre la multitud. Cada pancarta representa una historia, una ausencia, y una exigencia que se niega a quedar en silencio.
Durante el recorrido se escuchan consignas que resuenan entre las calles.
También se alzan gritos por las madres indígenas, por las niñas, por las mujeres que hoy ya no están.
En la marcha se observan madres caminando junto a sus hijas, familias completas que se suman al reclamo colectivo: justicia por cada mujer desaparecida y por cada víctima de feminicidio.
Integrantes de distintos colectivos feministas encabezan la movilización, recordando que la lucha no es de un solo grupo, sino de miles de mujeres que buscan visibilizar la violencia de género y exigir condiciones de vida dignas y seguras.
Más que una marcha, el 8M se convierte en un recordatorio de que detrás de cada consigna hay historias reales, heridas abiertas y una demanda urgente: que ninguna mujer tenga que faltar nunca más.
El 8M en Tapachula
La madre de Madelin tiene apenas 18 años. Es la segunda vez que acude a la marcha del ocho de marzo y resalta entre la multitud por cargar consigo a su pequeña de apenas un par de meses, amarrada al pecho. Aún con algunas dificultades para caminar, ha decidido, al igual que el resto de las participantes, salir este domingo a las calles de Tapachula para visibilizar la lucha diaria de las mujeres por obtener justicia y una vida libre de violencia.
“Yo inicié una relación con el papá de mi niña a los 15 años, en ese momento él tenía 21 y se mostraba como el novio perfecto. Nada más quedé embarazada, unos años después y me comenzó a violentar, en mi momento más vulnerable. Ahora ya no se quiere hacer cargo de la bebé”, platicó la joven, que ha tenido que pausar sus estudios de preparatoria para cuidar de su hija.
Explicó que el embarazo ocurrió cuando aún era menor de edad, una situación común y preocupante que persiste en la región. De acuerdo con datos de la organización Por la Superación de la Mujer, tan solo durante los primeros dos meses de 2026 se han registrado 79 partos de mujeres menores de edad en el Hospital General de Tapachula. Estas cifras no incluyen los nacimientos atendidos en el Instituto Mexicano del Seguro Social ni en clínicas privadas.
El contingente del que forma parte la madre de Madelin inició su recorrido pasadas las 10:30 de la mañana desde el Centro de Desarrollo Comunitario (CEDECO) Estación Ferroviaria, punto que se ha convertido en el lugar de encuentro de las marchas organizadas por el Día Internacional de la Mujer.
Este año, la manifestación fue convocada por el Comité del 8M, que reúne a diversos colectivos del Soconusco, incluidos grupos de la diversidad sexual y personas migrantes, quienes también participaron en el mitin realizado frente al Palacio Municipal.
“Entendemos que nadie será libre hasta que todas lo seamos. Que el miedo cambie de bando y que la justicia sea una realidad. Tapachula hoy se pinta de morado y nosotras nos hacemos más fuertes. Desde aquí, en esta frontera de resistencia, reafirmamos que nuestros cuerpos e identidades importan”, exclamó a través del micrófono una migrante transexual.
Tras los testimonios compartidos, las participantes colocaron a las afueras del ayuntamiento cartulinas con mensajes y consignas que habían coreado durante la marcha, la cual recorrió la Avenida Central Sur.
La movilización de este 2026 reunió a alrededor de 150 personas, una cifra menor a la registrada en años anteriores. No obstante, hubo una mayor presencia de infancias y adultas mayores, quienes participaron en las actividades realizadas al término de la marcha en el Parque Miguel Hidalgo.
Víctimas de
feminicidio
“A quienes no han pasado por algo así, la marcha del ocho de marzo las empodera, las hace valientes. Pero a mí me produce mucha nostalgia. Hay veces que digo que ya no voy a venir, pero sé que tengo que hacerlo por ella”, señaló la hermana de Yubanely Palomeque Arroyo, chiapaneca asesinada en Tabasco en diciembre de 2022.
La joven, junto con su madre, ha mostrado durante las marchas en Tapachula el rostro más crudo de la violencia de género: los feminicidios. A más de tres años de que Yubanely fuera hallada en una fosa clandestina sobre la carretera Villahermosa-Cárdenas, los dos hombres detenidos por estos hechos aún no han recibido sentencia.
“La fiscalía no hace nada. El proceso sigue estancado porque los abogados de los acusados meten y meten amparos para alargarlo. Yo sé que ellos quieren que nos cansemos, pero vamos a llegar hasta las últimas instancias, hasta donde Dios quiera”, dijo.
Este lunes, un día después de la marcha, la familia Palomeque Arroyo tendrá una audiencia con autoridades tabasqueñas. Ya contemplan la posibilidad de que les informen nuevamente que será pospuesta.
Marchan para exigir fin a la violencia
En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, colectivas feministas y organizaciones civiles realizaron este 8 de marzo una marcha en San Cristóbal de Las Casas, donde exigieron el fin de la violencia contra las mujeres, acceso a una justicia digna y efectiva, así como garantías de no repetición y de no revictimización para las sobrevivientes.
Durante la movilización, las participantes señalaron que esta fecha no es una celebración, sino una conmemoración de la lucha histórica de las mujeres por el reconocimiento y respeto de sus derechos. En ese contexto, hicieron un llamado a las autoridades para escuchar las demandas del movimiento y generar acciones concretas que garanticen una vida libre de violencia.
Entre las principales exigencias destacaron la necesidad de impulsar reformas y políticas públicas que realmente protejan a las mujeres, así como garantizar justicia para quienes han sido criminalizadas o marginadas debido a su condición social, económica o por pertenecer a pueblos indígenas.
En la marcha participaron diversas colectivas y organizaciones, entre ellas Fuego Feminista, La Tribu, Médicos del Mundo, Ruta por la Vida, Ruta Positiva y Mujeres de Maíz, quienes reiteraron que continuarán organizándose y alzando la voz hasta que los derechos de todas las mujeres sean plenamente garantizados.










