A debate la voluntad  anticipada

La voluntad anticipada puede ser crucial para una familia, al dejar por escrito sus deseos; la persona evita que sus seres queridos tomen decisiones dolorosas.

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

El Congreso de Chiapas tiene en sus manos una decisión histórica: una propuesta de ley, calificada como “progresista” por el presidente del Poder Legislativo estatal, Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, que busca legalizar la voluntad anticipada, para que las personas decidan sobre su cuerpo y su destino médico.

La iniciativa, ya girada a comisiones para su análisis, busca dar a los chiapanecos la posibilidad de dejar por escrito su deseo de no ser sometidos a tratamientos que prolonguen la vida de manera artificial, especialmente en casos de enfermedades terminales o condiciones médicas irreversibles.

Este documento, que debe ser validado por un notario, busca garantizar la soberanía y autonomía de cada persona frente a situaciones médicas extremas.

No es eutanasia

Un punto crucial de la propuesta es la clara distinción entre la voluntad anticipada y la eutanasia o muerte asistida.

Como explicó el diputado Avendaño, la ley no busca ofrecer mecanismos para terminar con la vida, sino para garantizar que se respeta la decisión de no prolongar el sufrimiento a través de tratamientos invasivos, como la intubación, el uso de ventiladores o la reanimación.

La voluntad anticipada puede ser crucial para una familia, al dejar por escrito sus deseos, la persona evita que sus seres queridos tomen decisiones dolorosas en momentos de crisis, dándoles la tranquilidad de que están respetando su voluntad sin ninguna consecuencia legal.

 ¿Qué implica?

La voluntad anticipada se hace efectiva sólo cuando un médico certifica que la persona se encuentra en una situación irreversible. Dos condiciones son primordiales para su aplicación: enfermedad incurable y progresiva; y un estado de inconsciencia sin esperanza de recuperación.

Este paso legal podría ser un alivio para miles de familias, ofreciendo paz y certidumbre en los momentos más difíciles de la vida.

Polémica

La oposición a este tipo de leyes se fundamenta, principalmente, en argumentos religiosos, y también en las implicaciones éticas para el personal de la salud.

Por parte de los credos judeocristianos, se antepone la idea de que la vida proviene de una entidad superior al ser humano, y que oponerse a la prolongación de la vida, incluso en condiciones de sufrimiento, es un desafío a la voluntad de esa entidad.

Mientras que por la parte médica, hay voces que ven en la voluntad anticipada un contrasentido al principio fundamental de la medicina: preservar la vida a toda costa.

Otro argumento común es que puede que un diagnóstico terminal sea erróneo o que en el futuro aparezcan nuevos tratamientos que podrían salvar o mejorar la calidad de vida del paciente.

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