Marco Avarado / Diario de Chiapas
Ante escenarios preocupantes por el aumento de la temperatura en el planeta, crece la exigencia de hacer cumplir acuerdos que ayuden a mitigar los efectos del cambio climático.
En Chiapas los modelos climáticos, en los escenarios más catastróficos, muestran que dentro de 70 años lloverá hasta un 15 por ciento menos cada año.
Ante este contexto, organizaciones como Iniciativa Climática de México (ICM), confían en que, durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se fortalecerá significativamente la atención al cambio climático como parte de una política integral vinculada a la lucha contra la pobreza y las desigualdades sociales.
Esta organización señala que los eventos recientes en Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Veracruz, y Querétaro son expresiones de los impactos que México experimentará con mayor frecuencia e intensidad si la crisis climática se agrava.
Esto hace importante que la administración federal dé pasos que aceleren la salida de combustibles fósiles, alcance la deforestación cero, impulse un incremento sustancial de energías renovables y movilice financiamiento climático público y privado.
Las últimas estimaciones señalan que Chiapas emite cada año 20 millones de toneladas de gases que contribuyen al cambio climático, mayormente debido a la deforestación y degradación de los suelos, sin embargo, está ocurriendo una transición hacia otras causas de estas emisiones: la vida en las ciudades.
Si bien la entidad tiene un programa de cambio climático, y una ley en la materia, se está avanzando lentamente hacia la ruta de la sustentabilidad, y no a la velocidad que permita hacer frente a sus efectos.
En cuanto a los modelos climáticos más catastróficos, para finales de este siglo la entidad deberá enfrentar más enfermedades, carencias y condiciones adversas, de ahí que las organizaciones ambientalistas reiteren el llamado a las acciones más que a los discursos.










