- Los efectos de la sequía pueden extenderse más allá de las parcelas y convertirse en un problema para la producción de alimentos y la actividad ganadera en Chiapas
Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
Los efectos de la sequía pueden extenderse más allá de las parcelas y convertirse en un problema para la producción de alimentos y la actividad ganadera en Chiapas. Una reducción en los cultivos significa también menor disponibilidad de alimento para el ganado, advirtió Edgar Axel Benítez Aguilar, presidente de Coparmex Chiapas.
La falta de agua limita el desarrollo de los cultivos y reduce la disponibilidad de forraje, una situación que golpea especialmente a los pequeños productores que dependen de la agricultura y la ganadería para sostener a sus familias.
El impacto, por tanto, no se limita a las pérdidas que pueda registrar cada productor. Una menor producción puede reducir los ingresos de las familias rurales, afectar las actividades económicas vinculadas al campo y generar presión sobre la disponibilidad de productos agrícolas.
Ante este escenario, Benítez Aguilar señaló la necesidad de que Chiapas comience a tomar medidas frente a los efectos del cambio climático y genere mayor conciencia entre agricultores, productores y población en general.
A esta preocupación se suma la necesidad de fortalecer los mecanismos de respuesta. Pérez Alfaro reconoció que se requiere mejorar el marco legal y presupuestal para contar con fondos de contingencia que permitan atender futuras emergencias climáticas.
Mientras continúan los registros de productores afectados para determinar las indemnizaciones correspondientes al seguro agrícola, el reto va más allá de atender las pérdidas actuales: se necesitan mecanismos que permitan al campo adaptarse a condiciones climáticas cada vez más irregulares.
La sequía también deja en evidencia que los ciclos de producción utilizados durante años ya no pueden asumirse como una garantía para el campo.
Para Chiapas, anticiparse a las condiciones climáticas, mejorar la planeación agrícola y fortalecer los mecanismos de apoyo será clave para reducir el impacto de futuras sequías y evitar que la falta de agua termine generando consecuencias económicas y alimentarias










