Vilma Gutiérrez en Tiempo de Mujeres: hablar de la muerte con naturalidad es clave, explicar que forma parte del ciclo de la vida, el cual permite a los niños comprender el proceso sin miedo

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

El duelo es un proceso profundamente individual que no se vive igual en todas las personas, y en el caso de niñas y niños, requiere una atención especial. Así lo explica Vilma García, tanatóloga y psicóloga, en el programa Tiempo de Mujeres, quien señala que la manera en que se enfrenta una pérdida depende en gran medida del vínculo que se tenía con la persona fallecida. “El duelo impacta directamente en la relación cercana que se vivió”, afirmó.

En la infancia, el duelo suele ser menos visible, pero no menos intenso. A diferencia de los adultos, los menores no siempre tienen las herramientas para expresar lo que sienten, por lo que su forma de procesar la pérdida puede reflejarse en conductas, silencios o cambios emocionales.

Uno de los principales retos es cómo comunicar la muerte. La especialista subraya que no existe una fórmula universal. “No hay un guion”. Cada niño es distinto y él mismo te va indicando cómo necesita ser acompañado, explica; sin embargo, recomienda que el acercamiento sea desde la empatía, con un lenguaje claro y adecuado a la edad, evitando confundir o generar falsas expectativas.

También, la pérdida, influye, sobre todo en casos de muertes repentinas, sugiere esperar algunas horas antes de dar la noticia, permitiendo que el adulto procese primero la situación. En cambio, cuando se trata de enfermedades prolongadas, existe una preparación emocional que, aunque no elimina el dolor, puede ayudar a que el impacto sea menos abrupto.

Hablar de la muerte con naturalidad es clave, explicar que forma parte del ciclo de la vida, el cual permite a los niños comprender el proceso sin miedo. En este acompañamiento, el afecto juega un papel fundamental: “un niño necesita sentirse seguro, acompañado y escuchado”, destacó.

El duelo infantil no debe minimizarse, aunque puede considerarse parte de un proceso normal, es importante estar atentos a señales de alerta como el aislamiento, llanto constante, cambios en el apetito, dejar de comer o hacerlo en exceso alteraciones en su comportamiento habitual. Estos signos pueden indicar que el menor requiere apoyo emocional más especializado.

Además, factores como la separación de los padres, cambios de escuela o pérdidas significativas en su entorno también pueden generar procesos de duelo que muchas veces pasan desapercibidos. Por ello, especialistas coinciden en la importancia de validar sus emociones y brindar espacios donde puedan expresarse libremente.

Acompañar a un niño en duelo no significa tener todas las respuestas, sino estar presente. Escuchar, contener y reconocer su dolor es fundamental para ayudarle a atravesar una pérdida que, aunque distinta, también deja huella.

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