Alerta por consumo de drogas en niños

Uso de vapeadores, alcohol o tabaco, bajo la falsa percepción de que no representan un riesgo para la salud

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

El consumo de sustancias en menores de edad es una alerta creciente en Chiapas, donde cada vez es más frecuente que adolescentes e incluso niños en etapa escolar inicien con el uso de vapeadores, alcohol o tabaco, bajo la falsa percepción de que no representan un riesgo para la salud.

Así lo mencionó Rosario Eugenia Morales Pérez, personal operativo del Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones, quien advirtió que el consumo experimental se está presentando desde niveles de primaria y secundaria. “Hay un alto indicador en el uso de vapeadores, principalmente por la idea errónea de que no contienen nicotina o que son menos dañinos”, explicó.

Además de las sustancias legales, también se ha identificado el consumo de drogas ilícitas como marihuana y cristal, lo que refleja un problema que no solo involucra el acceso a estas sustancias, sino factores sociales y emocionales que influyen en los jóvenes.

Morales Pérez señaló que el aumento en las adicciones está estrechamente relacionado con problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, los cuales se intensificaron tras la pandemia por COVID-19. El confinamiento, el aislamiento y las dificultades en la convivencia familiar provocaron que muchos de estos malestares se agudizaran, especialmente en población juvenil y en mujeres. “Muchos de los problemas ya existían en casa, pero el encierro los hizo más evidentes, lo que derivó en un incremento en el consumo de sustancias psicoactivas”, indicó.

Ante esta situación, los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones brindan atención psicológica gratuita a la población en general, sin necesidad de contar con seguridad social. A través de una preconsulta, se evalúa a los pacientes y, en caso de ser necesario, se canalizan a servicios especializados en psiquiatría para una atención más integral. Además, realizan valoraciones específicas en jóvenes para identificar a tiempo conductas de riesgo relacionadas con el consumo de sustancias.

La especialista coincide en que es fundamental que madres y padres de familia presten atención desde etapas tempranas, como la primaria y secundaria, ya que es en estas edades comienzan a surgir los primeros acercamientos a sustancias que resultan atractivas para los jóvenes. La vigilancia, la comunicación y el acompañamiento familiar son claves para prevenir que estos consumos se normalicen o escalen.

Además de la atención clínica, estos espacios trabajan en la prevención mediante talleres, pláticas y programas dirigidos a estudiantes, docentes y familias, abordando temas como manejo de emociones, ansiedad, depresión y prevención de adicciones. Morales Pérez subrayó que atender la salud mental a tiempo puede marcar la diferencia en el desarrollo de los jóvenes, al recordar que “sin salud mental no hay salud física”. El trabajo conjunto entre familia, escuela e instituciones resulta fundamental para proteger a las nuevas generaciones.

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