Altamente efectiva, la vacuna contra el sarampión

El sarampión no es una enfermedad infantil pasajera. En personas que no han recibido ninguna dosis, el virus ataca agresivamente el sistema respiratorio y puede derivar en complicaciones graves

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hizo un llamado urgente a la población para completar los esquemas de vacunación contra el sarampión, destacando que la inmunización no solo es altamente efectiva, sino que representa la única barrera real contra un virus que puede tener consecuencias fatales en pacientes no vacunados.

De acuerdo con los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), la aplicación de una sola dosis de la vacuna otorga una protección del 95 por ciento, cifra que se eleva al 99 por ciento cuando se administra el refuerzo.

A partir de 2021, México modificó su esquema de vacunación para optimizar la respuesta inmunológica y evitar “lagunas” de susceptibilidad. 

El calendario actual establece que la primera dosis debe aplicarse al cumplir los 12 meses de edad, y la segunda dosis debe aplicarse a los 18 meses de edad.

Este ajuste busca corregir el rezago observado en administraciones anteriores, donde la segunda dosis se aplicaba hasta los seis años. 

Según el IMSS, la protección obtenida se mantiene a lo largo del tiempo, independientemente de si se cuenta con una o dos dosis, aunque el refuerzo es vital para consolidar la inmunidad comunitaria.

La Ensanut revela un panorama ambivalente. Mientras que los menores de cero a 10 años son actualmente el sector con mayor protección, con coberturas del 82 por ciento, los niveles de inmunidad descienden conforme aumenta la edad. Este fenómeno se atribuye a la falta de refuerzos en años previos a la implementación del nuevo esquema universal.

¿Qué pasa si no hay vacuna?

El sarampión no es una enfermedad infantil pasajera. En personas que no han recibido ninguna dosis, el virus ataca agresivamente el sistema respiratorio y puede derivar en complicaciones graves, como neumonía y encefalitis.

La inflamación del cerebro puede dejar secuelas neurológicas permanentes o ceguera.

Además, un efecto crítico y poco conocido es que el virus “borra” la memoria del sistema inmunológico, dejando al paciente vulnerable ante otras bacterias y virus que ya había superado previamente.

En casos graves, puede presentarse la panencefalitis esclerosante subaguda (PEES), un trastorno degenerativo del sistema nervioso central que es invariablemente mortal y aparece años después de la infección inicial.

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