Ante la polio no hay que bajar la guardia

El virus de la poliomielitis se transmite de persona a persona principalmente por vía fecal-oral.

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Continuar vacunando a los niños y niñas contra el virus de la poliomielitis sigue siendo crucial, pese a que la enfermedad fue declarada erradicada en América desde hace tres décadas.
Sin la protección que da la vacuna, los menores estarían expuestos, como ocurrió durante miles de años, a una enfermedad altamente infecciosa causada por un virus que invade el sistema nervioso y puede causar una parálisis total en cuestión de horas.
Los síntomas iniciales son fiebre, cansancio, cefalea, vómitos, rigidez del cuello y dolor en las extremidades, a tal grado que puede provocar la muerte.
No obstante, desde el desarrollo de la vacuna el riesgo se minimizó a tal grado que hace 30 años en el continente americano se consideró erradicada la enfermedad, pero continúa la vacunación porque la poliomielitis es una enfermedad altamente infecciosa, y para cerrarle el paso lo ideal es que todos los niños y niñas tengan la inmunización adecuada.
El virus de la poliomielitis se transmite de persona a persona principalmente por vía fecal-oral y con menos frecuencia, a través del agua o los alimentos contaminados.
Aunque la poliomielitis no tiene cura, la única forma de prevenirla es mediante la vacunación y, cuando el biológico se aplica varias ocasiones, la protección es de por vida
En este sentido, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hizo un llamado a vacunar a niñas y niños que no estén inmunizados contra la poliomielitis, pues son susceptibles de contagio cuando viajeros de otros países portan el virus
El biológico se brinda a menores de cinco años de edad, ya sea oral o en su presentación hexavalente y anualmente el Seguro Social aplica más de ocho millones de dosis en las Jornadas Nacionales de Salud Pública y de forma permanente, en las Unidades de Medicina Familiar.
La vacuna hexavalente se aplica vía intramuscular a niños y niñas a los dos, cuatro y seis meses de edad, con un refuerzo a los 18 meses y protege contra difteria, tosferina, tétanos, Haemophilus influenzae, poliomielitis y hepatitis B.

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