– En los patios de miles de casas hay espacios propicios para sembrar árboles; sólo es necesario elegir la especie correcta para que no provoque daños
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Los habitantes podemos ayudar a mitigar las altas temperaturas que hay en la capital de Chiapas, propiciando una reforestación que no tiene por qué ser compleja o en grandes áreas.
A medida que se investigan los efectos del crecimiento de la mancha urbana, en un valle como en el que está localizada Tuxtla Gutiérrez, se comprende que las altas temperaturas actuales las propició el ser humano, al sustituir grandes superficies arboladas por concreto, asfalto y viviendas.
El desarrollo de la capital trajo consigo un precio que hoy estamos pagando los habitantes, con sensaciones térmicas que han superado los 40 grados Celsius y periodos de calor cada vez más extendidos, mientras crece la mancha urbana, el parque vehicular y la construcción de más superficie de concreto.
No obstante, hay en los patios de miles de casas espacios propicios para sembrar árboles; sólo es necesario elegir la especie correcta para que no provoque daños, comentó el investigador de Ciencias de la Tierra, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), William Vázquez Morales.
En el caso de Tuxtla Gutiérrez, los árboles que se recomiendan son Hormiguillo, Morro, Matilisguate, Nambimbo, Flor de Lechita, Chilca, Chinche malinche, entre otros.
Son nativos, ofrecen buenas superficies de sombra y sus raíces no representan un riesgo como las especies que se introdujeron durante años.
“Debemos cambiar la idea que tenemos respecto a los árboles; muchas veces pensamos que no se ven bien porque tapan nuestra fachada, o en el caso de un negocio, se les ve como un estorbo”, comentó el investigador. Sin embargo, cada vez se hace obvio que la ciudad necesita refrescarse, y para lograrlo, requiere de árboles.
De hecho, un estudio de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoció que “el incremento de la radiación solar en las ciudades ocasiona el fenómeno conocido como ‘islas de calor’”.
Las “islas de calor” son el resultado de las grandes extensiones de asfalto que, por su baja reflectividad y casi nula capacidad de captación de agua, derivan en microclimas que alcanzan temperaturas de más de 40 grados Celsius, como ya ocurre en la capital de Chiapas.
Y no es sólo que los árboles ofrezcan más espacios con sombra; a medida que crece el número de automóviles, el aire se carga de contaminantes, y precisamente otro servicio ambiental de los árboles es que, mientras crecen, eliminan los contaminantes nocivos, como un enorme filtro de aire natural.










