Ramiro Gómez / Diario de Chiapas
El atrio de la iglesia de San Miguel Arcángel de Copainalá, se llenó de entusiasmo y admiración. Niños y niñas, ansiosos por escuchar, se congregaron para conocer de cerca de Aremi Fuentes Zavala, medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. En un escenario cargado de emoción, Aremi compartió su inspiradora historia de perseverancia y éxito.
Aremi, con una calidez que rápidamente conectó con los jóvenes, comenzó relatando sus primeros pasos en el mundo del deporte. “Admiro profundamente a Ana Gabriela Guevara”, confesó, revelando que fue la exatleta y actual directora de la CONADE quien encendió en ella la chispa de un sueño olímpico, “quería ser como Ana, una ganadora de medallas”. Así, en la Unidad Deportiva de Tonalá, Chiapas, sin experiencia previa en atletismo, Aremi demostró su talento natural al superar a otras atletas en una competencia, sorprendiendo a los entrenadores y marcando el inicio de su carrera deportiva.
No obstante, el camino hacia el éxito estuvo lleno de retos. Aremi recordó cómo, tras destacar en competencias regionales y estatales, enfrentó la frustración de no avanzar en las fases nacionales. Sin embargo, su vida cambió cuando, durante un entrenamiento en el estadio Víctor Manuel Reyna de Tuxtla Gutiérrez, fue descubierta por un entrenador de levantamiento de pesas. Este encuentro casual se convirtió en un momento decisivo para ella, llevándola a explorar una disciplina completamente nueva.
“El entrenador me dijo que tenía mucho potencial para el levantamiento de pesas”, relató. Y así, impulsada por la promesa de ganar muchas medallas, Aremi comenzó a entrenar con entusiasmo. Su decisión pronto dio frutos; a los seis meses de iniciar su entrenamiento, obtuvo su primera medalla en la Olimpiada Nacional de 2017.
Aremi Fuentes recordó con emoción su primera experiencia internacional en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur 2010, donde se dio cuenta del nivel de competencia a nivel mundial. A pesar de las dificultades y las desilusiones, como su frustrante experiencia al quedar en el puesto 26 en el Campeonato Mundial en Bulgaria, Aremi no se dio por vencida. Al contrario, estos desafíos solo la motivaron a esforzarse más.
La trayectoria de Aremi no ha sido fácil, tuvo que superar lesiones y enfrentar decisiones administrativas que la dejaron fuera de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, lo cual la llevó a considerar el retiro, sin embargo, apoyada por su familia y motivada por su amor por el deporte, decidió seguir adelante y prepararse para Tokio 2020. A pesar de las complicaciones de la pandemia y lesiones continuas, logró su sueño de subir al podio olímpico, ganando una medalla de bronce.
La crónica de Aremi concluyó con una sesión de autógrafos, donde los jóvenes de Copainalá, llenos de admiración, se llevaron no solo una firma, sino también una lección de vida. La jornada de Aremi Fuentes Zavala es un testimonio de que, con determinación, pasión y resiliencia, es posible superar cualquier obstáculo y alcanzar los sueños más altos. Su historia quedó grabada en los corazones de los niños y niñas de Copainalá, quienes ahora sueñan con seguir sus pasos.









