Subrayó que ofrecer oportunidades genuinas para fomentar la convivencia fraterna
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En el marco del Día Internacional de la Paz , el Arzobispo de Gutiérrez, José Francisco González González, hizo un llamado a la sociedad para realizar una profunda reflexión sobre las acciones cotidianas y el papel que juegan en la construcción de un mundo en constante conflicto.
González enfatizó que esta fecha, conmemorada cada 21 de septiembre, no debe ser vista como un mero evento anecdótico, sino como una oportunidad crucial para examinar nuestra contribución a la violencia.
El Arzobispo destacó la ironía de celebrar la paz en un mundo plagado de conflictos, haciendo alusión a las guerras en Ucrania y Gaza.
“Quiero invitarlos a no pasar este día como algo anecdótico, sino que nos preguntemos si acaso será que nuestras acciones cotidianas, nuestra manera de vivir es abono para la violencia”, expresó.
González González reconoció la falta de condiciones para una paz duradera en el mundo moderno, calificando el cese de las guerras y la violencia como una de las necesidades más urgentes de nuestro tiempo.
Subrayó que tanto la conmemoración instituida por las Naciones Unidas en 1982 como la Jornada Mundial de la Paz impulsada por la Iglesia Católica desde hace 58 años, ofrecen oportunidades genuinas para fomentar la convivencia fraterna.
“Ambas acciones son verdaderas oportunidades para profundizar en los deseos más auténticamente humanos de una convivencia fraterna y en paz, como un camino viable para el desarrollo de los pueblos”, afirmó.
Al abordar las causas subyacentes de los conflictos armados, González enfatizó la necesidad de que la humanidad esté dispuesta a perdonar y mantener la esperanza. Explicó que la paz genuina requiere un “corazón que supere el desaliento por el futuro” y la convicción de que cada persona es un bien para el mundo.
Finalmente, recordó los constantes llamados a la paz mundial del Papa León , quien desde el inicio de su pontificado ha promovido el diálogo, la justicia y el perdón como alternativas a la guerra. Destacó los esfuerzos del pontífice para solicitar el cese al fuego en Ucrania y Gaza, sus jornadas de oración por la paz, y su recordatorio de que la paz auténtica implica enfrentar los conflictos, no negarlos.
“Ha subrayado la importancia de la dignidad humana y la responsabilidad de la comunidad internacional para detener la violencia y la guerra”, concluy










